Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.
El título se debe a varias razones, primero porque por fin he aceptado una de las dos ofertas de trabajo, concretamente la que no tenía pensado elegir lo cual me descoloca un poco, he invertido tanto tiempo argumentando (o tratando de autoconvencerme firmemente) en favor de la primera (con peor horario, peor sueldo, menos vida pero más "reconocimiento" profesional) que resulta extraño que ahora elija la otra, la de la pequeña consultora. Siempre he preferido los despachos o empresas de tamaño intermedio porque creo que se aprende más, no eres un número sino una persona y suelen tratarte como tal, lo que ocurre en esta ciudad es que parece que si no trabajas para "los grandes" (KPMG, Deloitte, etc.) no existes o estás perdiendo la oportunidad de poner esos nombres que hacen (o rellenan) curriculum. En definitiva, no sé cómo me saldrá este segundo intento de mejorar pero necesito un poco de estabilidad en ese aspecto ya que el resto de mi persona está bastante desequilibrado, además si finalmente no es lo que parecía ser (resultando una secta peligrosa que quiere abducirme) siempre me quedará la tercera que será la vencida.
La otra razón del título es que estoy pensando en echar el cierre a este blog, desde hace una larga temporada siento que no es lo mismo que cuando empecé, ya no escribo con tanta frecuencia ni tan abiertamente así que quizás ponga fin a estas historias. Me ha servido de mucho que estuviéseis ahí, egoístamente algunas veces necesitaba vuestros post para remontar desde el lado oscuro. No descarto abrir otro en el futuro, pero sería para anónimos, como éste en sus inicios.
A veces “algo bueno” llama a tu puerta y no eres capaz de girar el pomo para dejarlo entrar, sin hacer ruido apoyas la espalda en esa madera blindada y ni siquiera te atreves a observar por la mirilla, ¿por qué?, pero ¡si has estado esperando a que llegase ese momento casi desde que tenías uso de razón!, será que lo bueno siempre es más difícil de creer, sobre todo si te han grabado a fuego que antes que respirar debes desconfiar.
Haber nacido en un mundo de tinieblas implica que, si de repente se enciende un candil, tenue y vacilante ante ráfagas de viento, puede que huyas aterrado de esa luz que ciega ahora tus dilatadas pupilas impidiéndote ver nada de lo que te rodea, confundiendo realidad y ficción, mezclándolas para siempre.
Esta noche la tímida luna se esconde tras los árboles, educadamente, para no molestarme en mis pensamientos, de vez en cuando me susurra frases al oído que no logro entender.
Vuelvo a meditar...
Hubo un tiempo en que era fuerte, respiraba hondo, lo echaba todo a la espalda y seguía en la brecha. Todavía no comprendo el origen de esa fortaleza. Energía que emana de una ilusión o de una meta. Sin mi consentimiento el mundo ha girado y me encuentro colgando de un hilo boca abajo. Hay días en que la sangre se agolpa en mis sienes, latiendo, pon, pon, pon, sin embargo hay otros en los que no siento nada. Si un transeúnte despistado se acerca sorprendido por la situación y trata de descolgarme simplemente le miro de reojo, escudriñándole para averiguar que es lo que pretende a cambio de ese favor. Finalmente consigo que se aleje espantado por una extraña energía que le expulsa del círculo en el que nos encontramos encerrados mi sombra y yo.
Levedad que me alivia del peso de mi cuerpo, todos somos levedad, nada es tan importante.
Continúo divagando...
La sensibilidad que convive conmigo cumple años en progresión geométrica, se sienta en mi banco, me coge la mano y se deja llevar cerrando los ojos. Huele a verano, suena esa fuente, canta aquel pájaro, ella lo percibe y trata de transmitírmelo apretando mis dedos. Los días que está de buen humor nos reímos mucho juntas pero si le falta alegría me duele su dolor como una punzada certera en el alma y lo peor es que no sé qué hacer para ayudarle, no sé cómo ayudarme.
Me pierdo...
Ojos interrogantes de niña que todo quiere saber observan el mundo desde un balcón verde pero no entienden nada. Parece que todo ocurrió ayer y sin embargo empieza a tener arrugas en la cara. Nunca el tiempo es perdido dijo alguien en una canción, pero entonces ¿cómo está notando que se le escurre entre los dedos mientras permanece rígida e inmóvil sentada en su sillita de madera? Una vez tuvo sueños que brillaban como los puntos de luz que se ven en el cielo de las ciudades sin farolas. Ahora se ha mudado a otro país y se olvidó de incluirlos en el equipaje, ¿o acaso alguien se los robó?
Este fin de semana festival de conciertos... y ¡estrés! La distribución del tremendo cartel por horarios te obliga a echarte las manos a la cabeza y rompértela para elegir lo que quieres ver, la verdad es que no lo han hecho muy bien. Está claro que con tantos grupazos es imposible que no se solapen pero es que coinciden a la misma hora NEW ORDER, HAPPY MONDAYS y PRIMAL SCREAM (viernes) o THE CARDIGANS, SIGUR ROS, DAFT PUNK y MASSIVE ATTACK (sábado), por poner algunos ejemplos. En definitiva u optas por ver todo a medias o te centras en uno olvidándote de quién toca en el escenario de al lado.
Nos vemos allí.
Ayer necesitaba escuchar un disco que no rondaba por mi cabeza desde hacía tiempo, lo recuperé y se borraron los recuerdos agridulces que guardaba en su interior. "The Earth is not a cold dead place" (Explosions in the sky)
Dije que te quería... pero en realidad ocultaba que querría quererte.
Todavía estoy de resaca post-fib. Eso sí, he prometido que este ha sido mi último año porque el festival se ha convertido en una masificación que no te permite disfrutar de los grupos todo lo que querrías, está muy bien como pack de vacaciones para "guiris", véase: sol, playa, alcohol & drogas y... conciertos patrios (ha desaparecido de los múltiples escenarios la cantera de pequeños grupos españoles que siempre ha habido, ahora son ingleses), pero para los que vamos principalmente por el cartel la verdad es que no tiene ni punto de comparación con emocionarte con un grupo tocando en una humilde sala con escaso aforo.
Hay festivales y festivales (el Primavera Sound tiene una organización perfecta con lo cual supongo que volveré algún año más) pero está clarísimo que Benicassim ha perdido bastante calidad (no cantidad), así que creo que la pulsera que llevo en la muñeca (azul celeste, todo sea dicho) será la definitiva.
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