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Resumen
Tengo pendiente escribir sobre los festivales y conciertos por los que he pasado este verano (entre los grandes están FIB y U2), lo voy retrasando por falta de tiempo pero sé que así se me olvidarán algunos momentos importantes. Este fin de semana, de forma totalmente improvisada porque no contaba con ir, he cerrado la temporada con el FRA de Valencia, ver a Iván Ferreiro y Mogwai por segunda vez en un mes no está nada mal, sobre todo si la segunda es todavía mejor que la primera.
Ha sido un GRAN verano musical, la persona que hizo posible la mayor parte de mis escapadas (incluyendo esta última) me ha regalado (una vez más) una colección de fotos que resume un poco todo lo vivido. En el autobús de vuelta a Madrid (cuatro horitas más a mis espaldas, ya he perdido la cuenta de cuantas llevo) no podía dejar de mirarlas... y sonreir.
Tira y afloja
el viento me arrastra
no sé a dónde ir
Desde que vivo aquí he aprendido a domesticar mi capacidad de asombro, a aparentar que no pasa nada aunque alrededor se esté cayendo el mundo, a poner cara de circunstancias mientras miro de reojo el suceso sorprendente. Y como yo, todos. Sinceramente odio la indiferencia que flota en el aire de las grandes ciudades.
Un ejemplo, cuando me subo a uno de los transportes públicos y está, cómo no, abarrotado, si me empujan o empujo sin querer digo: "perdón" y me giro hacia a la persona a la que me dirijo para disculparme también con la mirada, pero nunca hay respuesta, él o ella están en su mundo y simulan no haber oído ni mu. No lo entiendo, ¿tan difícil es decir: "no pasa nada" o mirar al menos a quien te está hablando?. Supongo que no querrán hacer esfuerzos innecesarios.
Otro tema es el de los saludos por la mañana, cuando estoy en el portal esperando el ascensor para subir a la oficina y alguien entra le saludo con un simple y escueto "hola" pero muchas veces se acaba ahí la comunicación. Me dan ganas de contestar: "sí, ya sé que no me conoces ni yo a ti, pero ¿no vas a trabajar también en este edificio hoy? ¿te cuesta mucho saludarme o es que hoy te has levantado de mal humor?". Eso en los pueblos no pasa, ¡pero si cuando vas paseando por el campo saludas a todos los paisanos que te cruzas en el camino!
Por todo ello me sigo preguntando qué se me habrá perdido a mi por estos lares...
Me gustaría poder verme desde fuera, como quien observa a un extraño, para poder opinar con criterio sobre si mi vida tiene sentido o estoy "saltando muros" hacia ninguna parte.
As miñas amigas da universidade xa están casadas e facendo a súa vida dende hay tempo polo que perdín o contacto diario (vivimos en diferentes cidades), non hai confidencias e as chamadas escasean cada vez máis, dóeme pero é así. Teño envexa da amizade dos meus compañeirOs de escola e facultade, moitos deles conservan os grupos de sempre, quedan para saír, cear, beber, etc.
Esta fin de semana voltei a casa, recuperei un pouquiño a ledicia ó sentirme querida pola familia e por dúas mociñas coas que non paro de rir dun tempo a esta parte.
Gracias outra vez.
Never let me down again
(Depeche Mode)
I´m taking a ride
With my best friend
I hope he never lets me down again
He knows where he´s taking me
Taking me where I want to be
I´m taking a ride
With my best friend
We´re flying high
We´re watching the world pass us by
Never want to come down
Never want to put my feet back down
On the ground
I´m taking a ride
With my best friend
I hope he never lets me down again
Promises me I´m safe as houses
As long as I remember who´s wearing the trousers
I hope he never lets me down again
Never let me down
See the stars, they´re shining bright
Everything´s alright tonight
El tiempo pasa,
me he perdido en mi viaje hacia Ítaca,
las alforjas están rotas,
se escapa la ilusión,
zapatos gastados,
camino angosto,
quiero que se levante la niebla de mis ojos.
Empieza a dolerme el cuello con más frecuencia de lo habitual, la tensión acumulada en el lado izquierdo (debilitado por un antiguo accidente de coche) empieza agarrotando esa zona y después se extiende lentamente hacia la espalda para terminar en una molesta "pseudomigraña" que puede quedarse ahí todo el día, obligándome a cerrar los ojos porque la luz incrementa el daño.
Quizás sea un aviso de que no debo girar tanto la cabeza mirando al pasado, día tras día, con riesgo de convertirme en una de esas estatuas.
¿Realmente estoy haciendo algo para salir de mi espiral?
Acertar al cambiar de trabajo
(...)Haz un pulso con el mercado laboral. Si hace años que trabajas en una misma empresa puede que las habilidades, actitudes y conocimientos que te hacen "deseable" para ser contratado hayan perdido valor. Prueba a conseguir otro empleo. No basta con que envíes el currículum, deberás ser la persona seleccionada.
No confíes en que la formación garantice un trabajo mejor. Si dejas un trabajo para volver a estudiar y pierdes el contacto con el mundo laboral quizá tendrás dificultades para volver a él(...)
De forma consciente o insconsciente... hace tiempo que no sueño.
No os he hablado nunca de la casa compartida en la que vivo. Somos cuatro, tres chicas y un chico, personalidades completamente diferentes pero con una convivencia estupenda y eso es algo que se agradece, poder sentarte a comentar cómo te ha ido el día, desahogarte con sinceridad y reírte de ti mismo antes de acostarte es una gran terapia para conciliar el sueño.
Ayer nuestro compañerO de piso anunció que nos dejaba porque uno de sus mejores amigos ha llegado a Madrid para quedarse y se va a vivir con él. Le echaremos de menos.
La búsqueda del cuarto habitante va a ser dura, acostumbrarnos de nuevo a un extraño/a también.
Ayer fui a verla. He leído críticas muy dispares sobre esta película, que si sobra tanta conciencia social en las películas de Fernando Leon, que si es demasiado previsible, que si recurre a tópicos, etc... A mi sin embargo me gusta ese tipo de cine en el que apenas pasa nada sino que lo importante son los diálogos "con recado" de los protagonistas, no entro a valorar si está mejor o peor hecha porque de eso no entiendo, sólo opino si me llega o no su mensaje.
(...)Las princesas son tan sensibles que no pueden vivir alejadas de sus reinos, porque se morirían de pena(...).
(...)- En esta ciudad es muy importante el mar.
- Pero si aquí no hay mar.
- Por eso, por eso no se puede dejar de pensar en él(...).
Esta mañana, de camino a la oficina, vi de lejos a mi ex-jefe con el que trabajé tres largos años (mis inicios en el mundo laboral en esta ciudad) casi diez horas al día. Trajeado, con corbata rosa (la mayoría eran de ese color), camisa color pastel (con sus iniciales bordadas por su mujer, por supuesto), gemelos en los puños, elegante maletín marrón (en el que llevaría sus montblanc y agenda con funda de piel negra). Iba hablando con alguien que no conocía. El también me vio. Seguro. Llegó el momento del cruce... y ¡no me saludó! Me sentí indignada. Luego pensé: "eso es que no tiene la conciencia tranquila".
Es estupendo pasar el domingo tomando un té sentada en el suelo de un escondido local de Lavapiés, uno de esos a los que tienen que llevarte porque serías incapaz de descubrirlos a simple vista. Incienso, velas y un par de horas de conversación son suficientes para no desperdiciar las odiosas tardes de ese día inútil. Después hubo cine en la Filmoteca, esta vez, no se removió nada por dentro al volver a ver esa película, simplemente la disfruté como si fuese la primera vez...
Ayer empecé en serio a enviar currículums, siento un poco de vértigo, como me pasa siempre con las etapas que suponen grandes cambios, el dichoso miedo a lo desconocido. Quizás ahora, cuando existe la posibilidad de que me vaya de Madrid si encuentro algo mejor en el norte, es cuando realmente me pregunto si quiero dejar esta ciudad sin haberla disfrutado al cien por cien.
La belleza de la imperfección es perfecta, todos esos detalles que la hacen diferente y exclusiva. Sin embargo, sigo empecinándome en ver en mi reflejo a alguien cuasiperfecto, utopía frustrante que no me deja descansar.
A veces no soy yo la que vaga por la ciudad, es mi sombra, pero traslúcida. Ese estado de levedad puede durar horas o incluso días.
"Existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés", enfatizaba una de las protagonistas de Princesas en varias secuencias de la película, ¿será esa la causa de mi mimetismo con el gris de Madrid?
El momento en que piensas que ya hay pocas cosas que puedan sorprenderte es justo cuando sucede algo que te deja de piedra.
Set me free
Remotivate me
Set me burning
After years in deep freeze
My body is yearning
For a new lease on life
Add a little spice
Set me free
Remotivate me
Give me a reason
To scream and shout
Give me something
To get excited about
When everything is looking dull
I'm sure it isn't impossible to
Set me free
Remotivate me
Don't think I'm impatient
Because I'm willing to wait
But something must happen
Before it gets too late
It could be my imagination
But wasn't there more than this numb sensation
Set me free
Remotivate me
Set me free
"En pocas palabras tener CARISMA es no preocuparse por lo que piensen los demás y tenernos a nosotros mismos en un alto concepto para que nuestro desempeño en la entrevista sea el óptimo, es decir, justo como nosotros somos sin tener que fingir".
He leído esto en un artículo sobre actitudes y aptitudes en entrevistas de trabajo pero creo que se podría aplicar perfectamente a la vida en general.
Precious and fragile things
Need special handling
My God what have we done to you
We always tried to share
The tenderest of care
Now look what we have put you through
Things get damaged
Things get broken
I thought we'd manage
But words left unspoken
Left us so brittle
There was so little left to give
Angels with silver wings
Shouldn't know suffering
I wish I could take the pain for you
If God has a master plan
That only He understands
I hope it's your eyes He's seeing through
Things get damaged
Things get broken
I thought we'd manage
But words left unspoken
Left us so brittle
There was so little left to give
I pray you learn to trust
Have faith in both of us
And keep room in your hearts for two
Things get damaged
Things get broken
I thought we'd manage
But words left unspoken
Left us so brittle
There was so little left to give
El domingo me acerqué al rastro con mis dos compañeras de piso. Hacía muchísimo que no callejeaba por Tirso de Molina y alrededores, estaba abarrotado de gente curioseando entre los puestos. Como llegamos bastante tarde escapamos del bullicio y fuimos directamente a tomar unas cañas en un pequeño bar que debía tener como mínimo cincuenta años y su dueño rondaría los sesenta o sesenta y cinco. Siempre observo descaradamente el semblante y gestos de las personas mayores, por varias razones: porque sus arrugas son caminos que han recorrido a lo largo de su vida o momentos que les han marcado, por ejemplo haciéndoles fruncir el ceño; porque son los grandes olvidados en los cruces de miradas cotidianos, van por la calle sin que nadie les silbe o "se quede con ellos"; porque soy demasiado tímida para mirar abiertamente a alguien que me llame la atención y sin embargo con ellos tengo licencia porque van como en su mundo y no se percatan de que les escudriño como si quisiese averiguar qué piensan. Toda esta introducción se debe a que el dueño de ese bar tenía carisma. Ocurrió lo siguiente, después de ofrecernos una riquísima ración de calamares y tratar de convencernos, con esa forma de cantar las raciones que sólo tienen en algunos bares de Madrid, para que probásemos unos auténticos pimientos de Padrón ("que no de piquillo", puntualizó él), se despidió de unos clientes a los que había tratado con la misma amabilidad que a nosotros. Cuando había pasado un minuto se le debió de encender una luz y le preguntó a la chica que les había atendido si les había cobrado y ella contestó que no, que pensaba que lo había hecho él. En ese momento su cara se transformó. Como si le hubiesen dado un golpe seco, un puñetazo en su honor. Daba igual el dinero que había dejado de ganar, lo importante era que esos clientes a los que él había mimado le habían defraudado. No entendía cómo alguien puede corresponder de esa manera a quien se desvive para que todo esté "a gusto del consumidor". Y, aunque intentó recuperar su sonrisa para el resto de la gente acodada en la barra, su mirada ya no era la misma.
Llevo una temporadita de mal humor, no es que esté enfadada por nada en concreto, ni con nadie, es que me levanto así y punto. Contesto "mal" a la gente sin querer, me agobia que me hagan preguntas porque no me apetece esforzarme en responder, como cuando tu madre te interrogaba cuando salías por la puerta para saber a dónde ibas o con quién y a ti te parecía fatal...
No es la primera vez que me pasa y reconozco que así resulto bastante insoportable.
Algunos de mis grandes mitos caídos:
- en la infancia: los Reyes Magos son de carne y hueso, los niños no vienen de París, el hombre del saco no te va a llevar si no te comes la merienda.
- en la adolescencia: el príncipe azul no existe, tu mejor amigo/a y tú ya no sois inseparables porque se ha echado novia/o.
- recientemente: si deseas con insistencia algo al final se acaba haciendo realidad... ¡Ilusa!
De nuevo me duele la cabeza, sólo si entrecierro los ojos se mitiga un poco el zumbido interno y evito que me haga daño la luz que entra por la ventana de la oficina.
Esto está ocurriendo con demasiada frecuencia. Empiezo a preguntarme qué está fallando dentro de mi compleja maquinaria.
Hay fantasmas que se acercan para ver cómo estás, aparentemente podría dar la impresión de que se preocupan por ti, si te duele algo o si te has lesionado la espalda entrenando demasiado. Son fantasmas androides que se comportan así con todo el mundo, son espectro-robots que están programados para ser amables, su dedicación hacia ti no está motivada porque tú seas especial, sino que simplemente entra dentro de su código binario de cortesía aséptica. Lo peor es cuando olvidas esa regla de su funcionamiento mecánico y crees que has conseguido llegar hasta su engranaje interior, pero es falso, no eres más que un número para ellos. Arriesgas e intentas acercarte un poco más, es entonces cuando se evaporan. Te das cuenta de que son intangibles.
En ocasiones yo también quisiera volatilizarme...