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Resumen
Muchas veces me ha pasado lo de dar mil vueltas por la noche a una idea (llamar a alguien, decirle mil cosas en ese momento, escuchar su voz, etc) y luego no lo he hecho. En ocasiones (quizás la mayoría) a la mañana siguiente me alegro de no haber descolgado el teléfono, simplemente porque de haber sido así habría mostrado "debilidad" en esta batalla tácita que tenemos algunas veces con alguien, habría flaqueado, habría dicho algo que habría mostrado mi defensa baja, todo bastante absurdo, supongo que será un orgullo estúpido que no vale para nada...
De un tiempo a esta parte tengo una especie de "miedo a ilusionarme en exceso" a que me sienta a gusto con alguien, le haga un poco parte de mi vida (hablo de amigas/os, pareja, etc...) y después por cualquier cosa no resulte ser lo que creía (que me decepcione en algún aspecto o no sé, cualquier tontería de estas que pueden pasar sin saber bien por qué) y punto final. Por lo que cada vez me abro menos a la gente, no me apetece contar mi vida, árdua tarea, una vez más, ¿para qué?
Sé de sobra que la vida es eso, que si no te arriesgas no ganas, que no van a venir a llamar a mi puerta, pero cada vez me cuesta más, es como si necesitase unas "garantías" previas (de nuevo otro absurdo) para soltarme...
Ser... sin más.
El título&letra de esta canción podría reflejar perfectamente cómo me siento desde el jueves de la semana pasada. Nadie me había hecho tanto daño desde hacía mucho tiempo. El dolor se ha convertido en rabia y se ha quedado en el estómago por el que hace tiempo que no revolotean las mariposas de mi blog. Cuando alguien en quien confías desde que eres una niña, al que has visto crecer y sabe toda tu vida, con el que has compartido grandes momentos, con el que has reido y llorado, del que has estado muy muy cerca y luego te has alejado, te rompe el alma en mil pedazos te sientes morir, como si de repente no sintieses las articulaciones de tu cuerpo, languidez, tu fuerza se ha escapado y te ha dejado ahí, sola y sin saber que hacer. Creía que estaba preparada para un momento así y quizá lo estuviese si "se hubiesen guardado las formas", no se ha respetado el código invisible existente entre grandes amigos que hace que las cosas se digan de la mejor manera posible, poniéndote en el lugar del otro, utilizando las palabras más suaves pero al mismo tiempo siendo franco y poniendo las cartas sobre la mesa, mirando a los ojos...
Queda seguir, siempre hay que seguir, ¿por qué? pues... por si acaso.