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SAUDADE

"Sweet ilusions"

Los cambios de estación y de tiempo condicionan siempre el tipo de música que me apetece escuchar. Este día nublado me recuerda que tengo pendientes (entre otros) un par de discos, "Cold Roses" y "Jacksonville city nigths" del prolífico Ryan Adams (dos de los tres que pretende publicar este año). Sé que son una vuelta al folk-rock del Heartbreaker (se aleja de Nueva York y vuelve a su ciudad natal, Carolina del Norte) y a mi me cuesta bastante ese estilo country pero me rindo ante su voz privilegiada cargada de sentimiento.

Orvallo

Ayer cayeron las primeras pingas desde abril. Saqué las macetas a la terraza para que disfrutasen un poco de las vitaminas concentradas en cada gota. Me encanta el olor a tierra mojada, la humedad que rezuma cuando le acaricia el primer chaparrón, es como si agradeciese recibirlo perfumando el ambiente.
En Galicia, mi habitación es interior, da a un patio de luces con tejados de aluminio que protejen la ropa recién tendida de los imprevisibles chubascos, muchas noches me duermo escuchando la melodía dulce de la lluvia al caer, es una nana gallega, echo tanto de menos esa canción de cuna...

Medio lleno

Hoy he leído, a través de diferentes fuentes, varios comentarios sobre optimismo y/o pesimismo. Una de ellas era un mail en el que alguien me confesaba que si no participaba demasiado en este blog era porque su visión optimista de la vida le impedía comprender "mis oscuridades".
Una vez escribí por aquí que la razón de tanta saudade es que soy egoísta guardándome los mejores momentos para disfrutarlos en privado, exponiendo sólo lo que más me duele a modo de terapia liberadora de pesos pesados. Llevo haciendo eso (emborronando diarios, hojas sueltas, cuadernillos, servilletas,...) desde que aprendí a coger un lápiz y creo que es una forma estupenda de evitar una úlcera.
Me gustaría que entendiéseis (aquellos que no me conozcáis) que no soy tan gris como parece, que sonrío cada mañana al saborear las galletas del desayuno.

Claroscuros

Luces...
Que te sorprendan con un regalo, un concierto después de mucho tiempo, números de teléfono desconocidos, confidencias recorriendo la ciudad bajo la luz anaranjada de las farolas, largas sobremesas con café, salir sin planes, las risas ajenas, encuentros inesperados con resultados esperados, pulsaciones aceleradas, los domingos en esa plaza.

Sombras...
Infructuosas búsquedas con la mirada que chocan con vacíos, dolores de cabeza, insomnios, colas de gente en los sitios de siempre, bloqueos con huída que se repiten una y otra vez, ardor de estómago, despedidas apresuradas, esquemas mentales de recuerdos desordenados, arrastrar los pies, poder y no querer.

Altos vuelos

Todavía no se ha instalado en casa la nueva “inquilina”, en teoría llega hoy, pero el fin de semana volverá a Bilbao. Estamos impacientes. Ayer nos sentamos las tres habitantes & Paula, la viguesa (que se ha adaptado perfectamente a nuestra rutina y charlas presueño), en los sofás del salón para ver la proyección de las diapositivas de la compañera nº 1, unas fotos impresionantes tomadas desde uno de los edificios más altos de Madrid. Me encantaron los tejados de las casas bajas, encerrados entre torres, como pequeñas aldeas refugio en medio de la jungla. Le pedí alguna de esas vistas de pájaro como recuerdo para cuando me vuelva al norte. Dijo que sí.

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- ¿Qué tienen los tejados de Buenos Aires que no tengan los de Madrid? LLevo preguntándomelo desde la primera vez que se lo oí decir a Hache.
- Tendrías que mirar bien los de Madrid y luego venirte a Buenos Aires y te darías cuenta. Hache lo dice: los tejados de Madrid son prolijos, tienen tejas, son armónicos,etc. Los de Buenos Aires suelen ser terrazas planas en las que se mete lo que sobra, tanques de agua, ropa colgada. Dan la sensación de que sobran, de que están hechos porque no había más remedio
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Adolfo Aristarain
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Palacios en la luna

Buceando por internet encontré un artículo que me recordó a una persona y a un libro. El primero ya no vive en Madrid pero en su momento jugó un papel muy importante en mis encuentros y desencuentros con la urbe, el segundo fue su regalo, dijo que me "marcaba un gol" abriéndome los ojos a un escritor como ese, que dosificara su lectura y la paladease. En la oficina tengo colgada la lámina del cuadro que da título a la obra. Mi compañera de trabajo la vio y dijo que también la quería así que el día de su cumpleaños le transmití la ilusión (junto con el texto y la lámina plastificada) con la que me la habían regalado a mi.

Moda blog

Me uno a la idea de escribir un blog, espero que no sea uno más, supongo que lo dificil son siempre los comienzos y que cuando lleve unas cuantas líneas tendré más fluidez para expresarme, vosotros me iréis diciendo...

saludos

"Maniobras de escapismo"

Nuevo disco para un grupo barcelonés que me encanta: Love of lesbian, me trae grandes recuerdos de mis primeros pasitos en el mundo de los conciertos madrileños. Un colaborador de una revista de música fue invitado por uno de mis mejores amigos, que le conocía de lo mismo, (ambos escribían sobre grupos, conciertos,... en definitiva sobre ROCK!) a venir a Vigo un verano, allí le conocí. Salimos todos a tomarnos unas copas en los bares de la ciudad. Nos cayó bien. Reservado (en mi opinión) pero buena persona, que es lo importante. Él vivía en Madrid, no nos dimos los teléfonos, dijimos que a ver si coincidíamos por la ciudad, lo típico vamos. Pero casualidades de la vida, o quizá no, coincidimos en un concierto en la sala Moby Dick (no me acuerdo a quien fui a ver), él hacía doblete esa noche (como tantas otras) ya que después de ese concierto se iba a otro en la sala Sol. Nos saludamos y comentamos poca cosa (siempre le he echado en cara la poca "efusividad" y reserva del caracter vasco) y nos despedimos hasta otra. De nuevo sin modo de localizarnos. La siguiente vez fue en el metro, la línea 2, cómo no de camino a un concierto, esta vez en la sala Galileo y sí me acuerdo, era Mercromina quien tocaba esa noche. Ya no había más excusas. Intercambio de teléfonos y noche agradable. A la semana fundó uno de sus famosos despacho(s)pop, éramos cuatro. Íbamos a conciertos juntos. Él se encargaba de conseguir las entradas, muchas veces gratis. Uno de nuestros primeros bolos fue el de Love of lesbian, concierto impresionante en Moby Dick. Noche mágica. Fue el principio de un año de muchas sensaciones en la retina que no se van a olvidar.

Caída libre

A veces hay que darse un golpe contra el suelo para comprender que eso es lo máximo que puedes caer, a partir de ese momento sólo queda empezar a remontar el vuelo.
No os preocupéis por mi, en serio, me encuentro intentando volar con alas de papel, sé que es inútil y que acabaré de bruces pero mil gracias por estar ahí y amortiguar mi descenso en picado con vuestros comentarios, ahora sé que no voy a despeñarme porque tengo la mejor de las redes, os lo dice la hija del capitán así que..¡creedme!

"Songs from the low side"

Acabo de volver a verle y van DOS (¿cuántas más quedan?) por la misma calle. Todavía me tiemblan las manos mientras escribo esto. Dijo que venía de trabajar, que se comía un par de bocadillos de camino antes de las clases de la tarde, que el ritmo de esta ciudad le estaba matando, que a ver cuánto aguantaba (bienvenido al club, ¿acaso ahora me entiendes?). Le comenté mi búsqueda de curro, aquí y allá, poco más...

Estaba desaliñado pero más de lo habitual, barba de una semana, pelo lacio enmarañado, sus míticas chaquetas de lana, por supuesto escuchando música...

Terminó sugiriéndome una vez más: "cuando quieras quedar, ya sabes donde estoy", ni le contesté, simplemente sonreí y le di una palmadita en el hombro, me entendió...

Segundo presentimiento cumplido y también van DOS, voy a empezar a creer que tengo algo de meiga.
Se me ha quitado el hambre...

Miradas oblicuas

Mi armario ropero está lleno de máscaras, cada mañana me levanto y decido cual ponerme. Las diseño yo misma. Al principio eran de un material transparente que dejaba ver nítidamente mis rasgos, sin embargo, de un tiempo a esta parte se han vuelto opacas, son tan perfectas que ni yo misma me reconozco. Me sitúo frente al espejo y me coloco la de la autosuficiencia, es una de mis preferidas. También están las de la hipocresía necesaria (fundamental para ser diplomática) y la de la sonrisa forzada (cuando lo último que me apetece es esbozarla). Algunos días no quiero llevar ninguna... hoy no es uno de ellos.

"In your room"

Lead singer: David Gahan
Songwriter: Martin L. Gore
Appears on: "Songs Of Faith And Devotion" album
"The Singles 86>98" album
"In Your Room" single


In your room
Where time stands still
Or moves at your will
Will you let the morning come soon
Or will you leave me lying here
In your favourite darkness
Your favourite half-light
Your favourite consciousness
Your favourite slave

In your room
Where souls disappear
Only you exist here
Will you lead me to your armchair
Or leave me lying here
Your favourite innocence
Your favourite prize
Your favourite smile
Your favourite slave

I'm hanging on your words
Living on your breath
Feeling with your skin
Will I always be here

In your room
Your burning eyes
Cause flames to arise
Will you let the fire die down soon
Or will I always be here
Your favourite passion
Your favourite game
Your favourite mirror
Your favourite slave

I'm hanging on your words
Living on your breath
Feeling with your skin
Will I always be here

Will I always be here...

Medrar

Onte foi un día moi importante, ¡meu irmán rematou a carreira!, aprobou todo-los exames ós que se presentara en setembro, tarefa difícil nunha facultade coma a súa. Faloume das últimas revisións, das derradeiras loitas cos mestres, da importancia de pisa-las aulas durante o curso para non ser un número máis... Estaba feliz e sentinme ben de que ó instante de sabelo me chamase a min para compartilo. Díxome: "tiña que ser o día do eclipse"
Unha das cousas que máis botei en falta cando cheguei aquí foron aquelas longas noites de estudio que pasabamos xuntos. Se algún dos dous, cando chegabamos da facultade, tiña moito que facer iba á habitación do outro e preguntaba: "¿Hoxe te quedas hasta tarde?", era como dicir: "Non quero que vaias durmir, por favor aguanta un pouquiño por min". Saber que o outro estaba debaixo dunha lámpada noutro lado da casa pegándose cuns apuntamentos dábate pulo. Había días que eu non tiña moito traballo pero quedaba igual por facerlle compaña, preparáballe café e de cando en vez petaba á porta para ver se lle quedaba moito.
Todo iso rematou. Fixose maior nun abrir e pechar de ollos. Xa non é un meniño delgado con pantalóns curtos.

"I Need Some Fine Wine And You, You Need To Be Nicer" (The Cardigans)

Un desconocido en un bar a altas horas de la madrugada del sábado trataba de resultar interesante, nos vió entrar y se acercó a los pocos minutos, conversación típica. Estaba al 100% de mis facultades, lucidez total porque el zumo no suele hacerte perder la consciencia, lo cual resulta insoportable si tienes que escuchar ciertos comentarios. Es entonces cuando saco los cuchillos afilados, me veo a mi misma poniendo la sonrisa irónica y preparando la retahíla de respuestas cortantes. Me escucho diciendo educadamente que no se esfuerce en preguntarme cosas porque "la noche es mentira y yo también lo soy", estoy representando el papel de fría calculadora y lo llevo hasta el extremo. No desistía, mis respuestas le parecían cada vez más inteligentes, reconozco que me esforzaba en retorcerlas y complicarlas, inclusó le comentó a las demás que estaba "entusiasmado" con mi sutil bordería. Cambió los piropos por la filosofía. Yo me regodeaba por dentro en uno de los pocos momentos en los que soy capaz de sentirme "superior", por encima de toda esa situación.
Intentó pedir mi teléfono, intentó que nos quedásemos más tiempo, intentó, intentó... cuánta energía malgastada.
Recogimos velas, estábamos agotadas, la conductora nos llevó a casa, de camino nos reímos un poco más de lo absurdo que es a veces todo, yo me reí de mi misma y de mi privada fiesta de disfraces.

Sol y sombra

Me he escapado de la oficina para ver el eclipse, le he pedido a una señora las gafas y he contemplado asombrada uno de los regalos que de vez en cuando nos hace la naturaleza. Me he sentido minúscula ante lo que pasa por "ahí arriba". Impresionante.

Todo lo que dejas atrás

El sábado nuestro ex-compañero de piso daba una fiesta, inauguración de su nueva casa & celebración de cumpleaños (por adelantado), allí fuimos, las (todavía) tres habitantes y una viguesa despistada que se va a quedar con nosotras hasta finales de mes. Aparcamos y timbramos al sexto, una voz extraña nos invitó a subir. En realidad no están en esa planta sino en el 5 y 1/2, lo digo en serio, salimos del ascensor y escuchamos otra voz que dice: "eh, bajad, que es por aquí". Entramos con curiosidad, pasillo largo, banderas colgadas por las blancas paredes, habitación de la chica, cocina, baño, salón con gente que nos saluda levantando sus copas y habitaciones de los chicos a cada lado. A él le ha tocado la grande, cama de matrimonio y armario empotrado.
Se me hacía raro ver sus cosas desperdigadas por allí cuando hace nada han estado formando parte de nuestro "pequeño hogar".
Empieza una nueva etapa para todos.

Espectrograma plano

Hay fantasmas que se acercan para ver cómo estás, aparentemente podría dar la impresión de que se preocupan por ti, si te duele algo o si te has lesionado la espalda entrenando demasiado. Son fantasmas androides que se comportan así con todo el mundo, son espectro-robots que están programados para ser amables, su dedicación hacia ti no está motivada porque tú seas especial, sino que simplemente entra dentro de su código binario de cortesía aséptica. Lo peor es cuando olvidas esa regla de su funcionamiento mecánico y crees que has conseguido llegar hasta su engranaje interior, pero es falso, no eres más que un número para ellos. Arriesgas e intentas acercarte un poco más, es entonces cuando se evaporan. Te das cuenta de que son intangibles.
En ocasiones yo también quisiera volatilizarme...

Honor

El domingo me acerqué al rastro con mis dos compañeras de piso. Hacía muchísimo que no callejeaba por Tirso de Molina y alrededores, estaba abarrotado de gente curioseando entre los puestos. Como llegamos bastante tarde escapamos del bullicio y fuimos directamente a tomar unas cañas en un pequeño bar que debía tener como mínimo cincuenta años y su dueño rondaría los sesenta o sesenta y cinco. Siempre observo descaradamente el semblante y gestos de las personas mayores, por varias razones: porque sus arrugas son caminos que han recorrido a lo largo de su vida o momentos que les han marcado, por ejemplo haciéndoles fruncir el ceño; porque son los grandes olvidados en los cruces de miradas cotidianos, van por la calle sin que nadie les silbe o "se quede con ellos"; porque soy demasiado tímida para mirar abiertamente a alguien que me llame la atención y sin embargo con ellos tengo licencia porque van como en su mundo y no se percatan de que les escudriño como si quisiese averiguar qué piensan. Toda esta introducción se debe a que el dueño de ese bar tenía carisma. Ocurrió lo siguiente, después de ofrecernos una riquísima ración de calamares y tratar de convencernos, con esa forma de cantar las raciones que sólo tienen en algunos bares de Madrid, para que probásemos unos auténticos pimientos de Padrón ("que no de piquillo", puntualizó él), se despidió de unos clientes a los que había tratado con la misma amabilidad que a nosotros. Cuando había pasado un minuto se le debió de encender una luz y le preguntó a la chica que les había atendido si les había cobrado y ella contestó que no, que pensaba que lo había hecho él. En ese momento su cara se transformó. Como si le hubiesen dado un golpe seco, un puñetazo en su honor. Daba igual el dinero que había dejado de ganar, lo importante era que esos clientes a los que él había mimado le habían defraudado. No entendía cómo alguien puede corresponder de esa manera a quien se desvive para que todo esté "a gusto del consumidor". Y, aunque intentó recuperar su sonrisa para el resto de la gente acodada en la barra, su mirada ya no era la misma.

Migrañas

De nuevo me duele la cabeza, sólo si entrecierro los ojos se mitiga un poco el zumbido interno y evito que me haga daño la luz que entra por la ventana de la oficina.
Esto está ocurriendo con demasiada frecuencia. Empiezo a preguntarme qué está fallando dentro de mi compleja maquinaria.

Vida de mentira

Algunos de mis grandes mitos caídos:
- en la infancia: los Reyes Magos son de carne y hueso, los niños no vienen de París, el hombre del saco no te va a llevar si no te comes la merienda.
- en la adolescencia: el príncipe azul no existe, tu mejor amigo/a y tú ya no sois inseparables porque se ha echado novia/o.
- recientemente: si deseas con insistencia algo al final se acaba haciendo realidad... ¡Ilusa!