Blogia
SAUDADE

un día más

Cumpleaños

Cumpleaños

Pasado mañana es el de mi hermano. Será bastante raro para mi madre que esté tan lejos en esa fecha, lo sé. También para mi. Le he escrito un mail contándole un rollo sobre cómo va mi vida últimamente, supongo que será de lo más rutinaria (a pesar de los tumbos que ha dado en estos cuatro meses) comparada con la suya.
Eso sí, tras los comentarios de rigor sobre fútbol que no podían faltar, no he podido dejar de recomendarle un festival de música que he descubierto que se hace en agosto cerca de Budapest (http://www.sziget.hu/festival_english) con un cartelazo impresionante porque, entre otros, ¡toca RADIOHEAD!

Soltando lastres

Quizás esta semana se concreten un poco más mis perspectivas profesionales. Prefiero contarlo cuando esté firmado por si acaso se transforma en arena y se cuela entre mis dedos.
Por lo demás éste ha sido un fin de semana musical, ayer nos reunimos un grupo de "incondicionales de festivales" (¡a algunos no les veía desde hacía exactamente un año!) para plantarnos en el césped del parque Juan Carlos I y disfrutar delante de un escenario. No éramos muchos, a diferencia de la edición del año pasado, así que nos situamos en las primeras filas durante toda la tarde-noche. Lo mejor (aunque reconozco que mis gustos esta vez difieren bastante de los de la mayoría de los presentes) fue el directo de Sexy Sadie, tengo predilección por los mallorquines y su último disco me parece estupendo, el del Columpio Asesino (cuya actuación coincidió con la de Paul Weller por lo que estábamos los que éramos)y como colofón Surfin Bichos, a los que nunca había tenido la oportunidad de escuchar en directo.
En un par de semanas nos veremos de nuevo las caras en el Summercase.

Se acaba el curso

Y con él nuestras rutas nocturnas por Madrid. El invierno fue bastante duro, abrigarse era insuficiente si permanecías estático o sentado en cajas más de 15 minutos pero desde que ha comenzado a hacer bueno no hay nunca tiempo suficiente para charlar y escucharles todo lo que quisiéramos.
Resumiendo el año diré que he conocido auténticos superhéroes, con infinitas historias por contar, con arrugas por fuera y por dentro que confirman que no tienen un día a día fácil pero sus altibajos podrían ser perfectamente los míos o los tuyos. He aprendido a mirarles con el respeto que merece siempre una persona sabia, porque son auténticas eminencias en la escuela de la vida. Se ha creado un vínculo y sé que cuando pase por tal o cual calle me encontraré con C., E., R.,... y me pararé un rato a su lado para saber cómo les va todo.

Telescopio

Ayer estuve en una de esas “casas para privilegiados” que existen en Madrid. Desde mi temporada (de aproximadamente dos años) viviendo en Chueca no había visto un piso tan impresionante como ese. Cuarta planta iluminada hasta el punto de tener que bajar las persianas para protegerte la luz, vistas a la sierra desde un barrio céntrico y tranquilo, colores claros que amplían espacios, olor a nuevo, líneas rectas, decoración sencilla pero con pinceladas de personalidad de sus autores, dos habitaciones cada una con su baño, piscina (!!!) y otras ventajas que realmente me parecen un lujo en comparación con lo que te puedes encontrar si tratas de alquilar en esta ciudad. Sinceramente sentí envidia, sobre todo por la suerte de sus inquilinos al haberla encontrado y por la calidad de vida que se respira por los poros de las paredes de cada metro cuadrado.
El último fin de semana que subí a Galicia di unos cuantos paseos por zonas “reservadas” a residentes porque poca gente las conoce y decidí que lo que realmente quiero en un futuro (aunque hasta ese momento no me había planteado nunca el tema de tener “algo” en propiedad ya que no me gusta ese concepto) es poder asomarme a la ventana de mi casa y ver el mar… y espero que sea el Atlántico.

"Juana" (la loca)

Trato de mantener un relativo y congruente equilibrio pero la incertidumbre me corroe por dentro. Antes todo era mucho más sencillo...
Me tranquiliza pensar en que me espera un fin de semana-oasis en el que me apartaré de esta tormenta, seré una más entre una masa de gente "feliz" al pie de algún escenario de una conocida ciudad del norte.

Aves migratorias

Me está costando mucho poder escribir unas líneas aquí, sin tiempo y sin saber qué contar. Como grandes novedades deciros que ¡mi hermano se ha ido a Budapest! Este año ha sido redondo para él, terminó de la carrera, sacó sobresaliente en el proyecto y aprobó el carnet de conducir. Como estupendo colofón le han concedido una beca para volar hacia ese país con la mayor parte de sus gastos pagados. Estará un año y ni siquiera sabemos si volverá en navidades. Es la primera vez que pasa tanto tiempo fuera de casa y va a ser una experiencia muy importante en su vida, la verdad es que yo no sé si podría afrontar ese reto, noto que cada vez me hago más cómoda apegándome a rutinas.
La que no lo lleva muy bien es la reina de la casa, o sea LA MADRE, porque prácticamente ha vivido todo este tiempo (desde que yo volé del nido) por y para él, su ojito derecho (como suele pasar), estos días me ha estado contando que la casa se le queda grande. Quizás ahora, ironías de la vida, se sienta más unida a mi padre. O no.

Adonis

Nunca me han llamado la atención "los físicamente impresionantes", es más, me cansan la vista, porque todo (y digo absolutamente TODO) el mundo les mira. Lógicamente me fijo en ellos la primera vez que les veo porque reconozco que son una especie rara en peligro de extinción (salvo las tardes de domingo en la Latina, se entiende), pero nada más.
A veces soy de un radicalismo exagerado poniendo etiquetas, no debería hacerlo tan a la ligera pero como el tiempo apremia y no es posible entretenerse conociendo a cuantos quisieras se impone la obligación de resumir así que yo lo hago pegando un post-it mental en la frente del increíble ser que pone “soy de otra dimensión”, entonces, una vez hecha dicha clasificación, me giro y bajo a la tierra. No es cuestión de autoestima (esta vez no) alta, baja o por la mitad sino que simplemente creo que la normalidad y los supermodelos (masculinos o femeninos) raras veces se mezclan, juntos sí pero no revueltos.
Venga, comentadme las excepciones que sé que lo estáis deseando.

"Magia"

Ayer uno de nuestros chicos (de 45 años) salió de la calle. Es la primera vez que veo que alguien de los “de siempre” nos deja porque ha encontrado un trabajo, una casa y una vida mejor. Cuando llegamos a la esquina donde cada noche hacía su cama con cartones no le vimos, preguntamos a su compañero R. (65 años pero imposible echarle más de 50) y nos dio la noticia. Se alegraba tantísimo por él… tras su sonrisa se podía entrever lo mucho que le iba a extrañar, era su gran apoyo. Estuvimos un buen rato hablando y me regaló uno de los ceniceros que cuidadosamente hace con latas (“uno cada veinte minutos”), reciclándolas, no los vende sólo coloca un cartelito junto a ellos que reza: “la voluntad”.
La agradable temperatura hizo que perdiese la noción del tiempo y nos dio la una de la mañana.
Como siempre me ocurre, de vuelta a casa en el metro tenía una mezcla de sensaciones agridulces y el estómago como una lavadora. No puedo evitar plantearme tantas y tantas cosas…

Mirando de esguello

Esta mañana, en uno de esos momentos en que odias a todo el mundo por lo apretado que te obligan a ir en los medios de transporte público, haya o no huelga, cubierta o "descubierta", vi que una chica ojeaba con curiosidad un folleto turístico sobre Galicia, sus playas, alojamientos y demás opciones de ocio como si fuese a escoger ese destino para unos días de vacaciones... me daban ganas de dirigirme a ella y comentarle que elija lo que elija será estupendo.
A la hora de comer hemos bajado a sentarnos en el césped que rodea el edificio de oficinas y me han presentado a una compañera que resultó ser ¡de Moaña! con lo cual nos hemos pasado todo el rato charlando sobre la ría que compartimos.
Menos mal que en un par de días estaré por ahí, cuando empieza a hacer buen tiempo en la capital tengo que emigrar como las anduriñas, dejando atras el asfalto para posarme en las ramas de un carballo oliendo a mar.

Con vistas al mar

Hoy puedo escribir con calma, hay gente aquí que sigue de vacaciones por lo que la oficina está bastante tranquila. He llegado a Madrid esta mañana (a las 7:00) tras este largo fin de Semana Santa en casa. Es la primera vez que dejo pasar tanto tiempo (desde navidades no viajaba al norte) y noto lo mucho que necesito desconectar de la agitación continua en la que vivo desde el momento que pongo el pie en la estación de autobuses, como si respirase profundamente y se me desatascasen los pulmones.
A pesar de que el sol no se dejó ver mucho no he podido evitar acercarme todos los días a la playa, incluso lloviendo contemplar la ría resultaba espectacular. Estoy pensando en comprarme una bicicleta para recorrer la costa este verano a golpe de pedaladas.
Por lo demás no he hecho grandes cosas, charlas con cafés, cine, alguna que otra salida nocturna con encuentros esperados e inesperados (los segundos mejores que los primeros), un poco de lectura de libros atrasados, conversaciones con mi padre sobre lo perdida que me encuentro últimamente a nivel laboral (entre otros), etc.
La siguiente cita supongo que será en un par de semanas, salvo que surja algún plan con otro destino…

Pasaba por aquí

Sin tiempo para escribir garabateo unas frases inconexas. Tengo demasiado que actualizar por lo tanto resumo con unos cuantos flashes cegadores:
- Las visitas desde el norte dando vida a este mes (no sabéis lo mucho que os extraño).
- Las tardes de domingo en la Latina.
- La gente que todavía es capaz de sorprenderme.
- Las fiestas de cumpleaños entre amigos (gracias a todos por venir).
- El sonido del mar que no oigo desde hace ya tres meses...

Black eyed (Placebo)

En el nuevo trabajo abro bien los ojos, observo y absorbo como una esponja. Es increíble la rotación de plantilla que tiene esa consultora. LLevo dos semanas y me he dado cuenta de que no conocen el significado de la palabra imprescindible. Me sorprende tanto porque nunca había pasado por eso. El ambiente está tenso y se nota. Una de las cosas que más me llamó la atención cuando entré es que casi nadie se esfuerza por conocerte o hablarte e incluso les supone un gran esfuerzo saludarte con cara amable (ya no pido sonrisa natural) porque ¿para qué malgastar el escaso tiempo en alguien que no sabes si mañana estará ocupando ese puesto?
Me da igual que la gente se esté marchando por iniciativa propia o porque les echen, creo que si se trata de la primera de las razones no es (generalmente, por lo que he podido comprobar) consecuencia de que hayan cumplido un ciclo y pretendan mejorar, sino porque "provocan" su salida. Incluso el otro día en el baño me aconsejaron que no le cuente nada a mi compañera de mesa si no quiero que se entere la directora de operaciones. Toda esta mezcla de situaciones es explosiva. Supongo que aprenderé a convivir con ello sin que me afecte en exceso pero no entiendo cómo los que están por encima no se cuestionan con calma las razones de todo o quizás lo hagan pero no les importe lo más mínimo.

Aniversarios

Ayer me recordaste que hacía un año que nos vimos por primera vez, no sé qué piensas tú pero yo creo que nos conocemos de toda la vida, has entrado en ella con tanta fuerza que ya tienes ahí tu espacio reservado.

"Versos de luz" (Luar na lubre)

Xa falei con quen tiña que falar e comuniquei a miña baixa voluntaria, foi sinxelo, sen réplicas nin reproches. Fin dunha etapa. De súpeto lembrei estas estrofas...

Tal vez penses que nada cambiou
(qu)e de ningún dos esforzos
ves resposta hoxe
pero pouco a pouco
algo se move
e o sol, con versos de luz, avanza
atravesando as nubes
espertando a paisaxe
por entre os feixes de arumes
algún froito nace

Tralas nubes
versos de luz
quedan as pegadas
do que outros xa fixeron
tralas nubes
versos de luz
a historia nos agarda
i é noso o tempo
quedarán pegadas
do que estamos facendo

As cousas nunca se cambian de golpe
Pero non podes cansarte
Non quedes durmido
Porque o desta viaxe
Non é un camiño
Son mil, i hemos de andalos todos
E imos avanzando
Sen un soio silencio
Que o vento segue soprando
I este é o noso tempo

Tralas nubes
Versos de luz
Chaman a (marcan) un futuro
Que non está tan lonxe
Tralas nubes
Versos de luz
Hai que cambia-lo mundo
Botar fora ó podre
Porque hai un futuro
E non está tan lonxe

Mil historias

J. ya no estaba. El miércoles pasado dormía entre cartones cerca de Ópera. Llevaba poco tiempo por allí. Nos dijo que solía frecuentar otra zona, que era la primera vez que pasaba la noche al lado de las estatuas guardianas del Palacio Real. Escuchamos su historia. Fue la que más me impactó de toda la ruta, es más, estuve pensando en él durante toda la semana, tenía ganas de verle ayer, saber que había hecho estos días, cómo había pasado las noches y si se encontraba mejor. Pero nada, hueco vacío. Ojalá no volvamos a vernos porque eso significará que ha dejado la calle, que ya no tiene los pies y el alma fríos y que ha dejado de llorar.

¡Seamos claros!

Ayer mientras paseaba de un lado a otro por la casa, yendo y viniendo de la cocina al salón, del salón a la habitación, de vuelta al salón, con la excusa de ir a buscar no sé bien que cosas reflexionaba con indignación sobre una serie de comentarios que acababa de oír, relativos a la integridad de las personas. Siempre me ha desconcertado la gente sin criterio definido, quizás porque yo sea, lo reconozco, demasiado radical en eso (a veces creo que me paso), pero es que no puedo entender a quien defiende una cosa pero si se presenta una ocasión en la cual tiene que demostrar dichos valores, de repente le tiembla el pulso y se une a la masa, trastabillando y echando por tierra las bases sobre las que se supone que sustenta su personalidad. Me refiero a situaciones que aceptas sumisamente pero que por detrás criticas o a personas que no soportas pero tratas hipócritamente bien (ojo, no hablo de no ser educado, eso siempre, sino de aparentar amistad del alma).
En lo que a mi respecta asumo que tampoco me comporto correctamente porque a ese tipo de personas que intuyo que son así no les doy muchas oportunidades (a la hora de conocerles), las “descarto” automáticamente, intento ser diplomática con ellas pero me dan ganas de preguntarles por qué se contradicen tanto en sus ideas de la noche a la mañana.
La cuestión es que ayer, sin saber bien por qué me sentí, de nuevo, un poco sola.

"The lights"

Primer fin de semana siendo y estando, o quizás meras intenciones. Viernes, redonda luna rasgando la noche, energía contenida con ganas de canalizarse. Visitas previas a escapadas fugaces. Banda sonora estridente mezclada con gotas de alcohol. Conversaciones para ponerse al día tras el parón. Portazo apresurado que nos empuja al metro. Descubrimiento de bares forrados de naranja. Extraños con ojos de búho. Adiós, cambiamos ámbar por negro. Privilegios frente a estatuas que forman una fila. Amables sonidos desencajan una pista sembrada de cristales, algunos se cuelan en mi bota pero no duelen porque no es el momento. Sonrisas forzadas, otras no tanto. Búsqueda infructuosa entre las sombras espasmódicas, no, no eres tú. Se cae el telón antes de lo esperado y ya no se oye nada.
Me abrigo de mi misma, se enciende la luz.

Sábado desierto de planes improvisando notas sobre la marcha. De nuevo un fondo naranja con proyecciones del viaje de Chihiro. Hoku vuela y suena Maga. Alguien confiesa en un oído que se ha enamorado de mi bella acompañante de ojos platino. Hace tiempo que los gatos dejaron de ser pardos. Agito mi conciencia por si descubro algo pero creo que ha tomado trankimazín y no responde. Las princesas bailan solas y camaleónicamente me camuflo entre ellas haciendo uso de esa terapia sanadora de vacíos. Giros sin eje apoyados en miradas de desconocidos. Es temprano sin embargo se hace tarde para estar sobria, vámonos a ninguna parte.
Trato de abrigarme otra vez pero se ha roto la bufanda, es la hora de las almas congeladas... se ha fundido la bombilla.

Amaneceres

Viajo con los ojos cerrados. Elijo cuidadosamente cada mañana, sin repetir, la banda sonora para ese trayecto de más de una hora porque sé que mi subconsciente, más receptivo que en ningún otro momento del día, la va a repetir incansablemente hasta que vuelva al punto de partida.
Tras incontables paradas consigo un asiento y me acurruco envuelta en la bufanda tejida mezclando cariño con lanas de colores. A veces me gustaría que ese trayecto no terminase nunca, sonámbula hacia ninguna parte, rodeada de desconocidos a los que apenas presto atención salvo cuando, con ojos entrecerrados, intento averiguar en qué parte de la sempiterna oscuridad me encuentro.
Sin saber bien cómo me incorporo y camino al ritmo de mil pasos, un traspiés sería fatal así que intento no tropezar con esa cascada de escalones grises que sube y baja a la vez.
Por fin respiro, el viento siempre es fuerte en las alturas, por unos segundos se desvanece mi sopor zarandeado por ráfagas de una vanidosa brisa que me obliga a abrocharme los botones del alma. Esquivo prisas, empujones, miradas, letras arrugadas de diarios matutinos, apuro el paso oteando un horizonte de números fluorescentes con destino. Elijo el mío. Comienza otro trayecto, esta vez más lento, arranca, frena, arranca, frena, arranca, arranca, ¡arranca!
Pitidos que alertan llegadas, ya estoy, un día más. Camino el último trecho con tejado de nubes naranjas y parqué de barro.

Próxima estación... esperanza.

Hormigueos

Por primera vez, pensando en la posibilidad de volver a vivir en el norte, sentí un escalofrío. Por supuesto que mi sitio está allí, reservado para cuando desembarque con ganas de quedarme, pero ya no tengo tan claro que pudiese prescindir, sin mirar atrás, de muchas de las personas que me rodean últimamente.

Disaffected (Piano Magic)

El sol blanco con bufanda anuncia su presencia despertando a las ventanas de los edificios de enfrente, después rebota débilmente en su aluminio y me ciega durante un par de segundos.
Todavía no me he adaptado al nuevo entorno. Es como cuando te mudas de casa, transcurre un tiempo hasta que logras familiarizarte con todo y dejas de sentirte una extraña. Los ruidos y silencios, la ausencia de intimidad, la luz, el frío... acabaré acostumbrándome aunque ya no sé si quiero, más bien, no sé lo que quiero y me aterra.