Se muestran los artículos pertenecientes al tema un día más.
Y al final de la rambla me encontré con la negra flor...
Hoy en un blog leí esto:
"Ao mediodía andarei por Barna, unha das miñas cidades favoritas para o que sexa. Quero pasear, quero perderme, quero cruzarme con Messi, quero ter a sensación de que a cidade me atrapa e prometerlle que volverei outra fin de semana antes de que remate o ano.
Nalgún momento namorei de Barcelona como un namora dunha persoa. E dende entón non me soltou as entrañas. Quero o Raval, e o Macba, e as Ramblas, e o Barri Gótic, e a Plaça Reial. Quero a amplitude da avenidas, e a as sombras e raiolas das calexas. Quero o Mediterráneo e a Santa María do Mar, que me segue impactando cada vez que a vexo. E camiñar polas Ramblas, arriba e abaixo, cando menos unha vez, antes de pronunciar a primeira palabra."
Yo también andaré por allí porque me mudo a esa ciudad. Año nuevo, vida nueva. Empezar de cero con ilusiones renovadas y con vistas al mar... POR FIN.
Saudade sí se cierra, definitivamente, porque corresponde a otra etapa, momentos de mi vida que de vez encuando miraré de reojo pero sin perder la perspectiva orientada hacia delante.
Graciñas por haber estado ahí durante todo este tiempo.
PD: Mientras tanto... de forma mucho más trivial, todo sea dicho, andaré por www.myspace.com/spotlesspunk
El tema del día, no puedo parar de escucharlo, aquí.
Un año de cambios, de compartir, de montañas rusas, de adrenalina, de pupilas dilatadas, de idas y venidas, de MARES, de norte, de barreras y distancias, de disfrutar cada segundo, de dudas aclaradas, de MÚSICA, de ilusiones... y todo lo que nos queda por vivir...
¡FELICIDADES!
Las aceras de esta ciudad están respirando este mes a pleno pulmón, a la relativa paz con la que viven le queda apenas una semana de vida.
En breve se llenarán de rápidas pisadas de viejos conocidos y de nuevos despistados que empiezan a recorrerlas con ilusión, se despedirán de las sandalias y chancletas que tanto les gustan y darán la bienvenida al otoño/invierno.
Mientras todo eso ocurre yo seguiré por aquí, apurando lo que me queda del curso-trabajo-temporada-residencia en Madrid... pensando y decidiendo en dónde estaré o, mejor dicho, dónde me gustaría estar en un futuro no muy lejano.
De un lado a otro, de arriba a abajo, como si viajase en una atracción de feria, así desplazo ultimamente cuerpo y mente, sometiéndolos a descargas eléctricas tormentosas de distinta intensidad.
Fiesta familiar este fin de semana con vistas al Mar, hacía tiempo que no coincidíamos todos y la verdad es que lo echaba mucho de menos. Mi hermano ya está en casa... después de un año... pero vuelve a marcharse...
Generación de emigrantes, genes viajeros, paisajes en las retinas, así es la vida. Voy a vivirla un poco más.
El tema de hoy está aquí
Ya toca volver...
Quien quiera ver a este señor, uno de los peces gordos del sello alemán Kompakt, que se deje caer este jueves por el Mondo.
*Foto: Tamara Rojo bailando ayer en el Lago del Retiro.

Es cierto que duele, pero siempre he pensado que es peor vivir con los ojos cerrados.
Saber... por curiosidad, por ganas, por morbo, por rabia, por lo que sea pero me niego a cerrar los ojos.
Si hace daño ya se curará la herida.
El tema del día, lo tenéis por aquí: http://www.myspace.com/nnekaworld
Espero que os guste, a mi me ha ido enganchando poco a poco.
Una vez más emigro al norte estos cuatro días, donde siempre soy bienvenida.
La foto es del centro de Madrid, pero este fin de semana la paella la tomaremos en Valencia.
Y para acabar el fin de semana, break!Muchas veces me pregunto dónde está la causa que motiva que me guste tal o cual canción desde la primera escucha y que otras no me digan absolutamente nada, ¿se pueden "educar" las preferencias?, ¿qué parte de mi pasado, presente o futuro condiciona mis gustos?, ¿cuánto corresponde a aportaciones ajenas?
Pagaría por un escáner de mi amigdala cerebral que revelase el origen y estado de mis emociones en general, ¿diagnosticaría mi melomanía?...
Atlántico norte.
Gracias por estar ahí.
"Mi plan: la restitución del crepúsculo a aquellos que nunca han sido cegados por él, gente de ciudad a la que no le interesa por donde se pone el sol cada día aunque éste trate (inútilmente) de llamar su atención con rojizos destellos detrás del edificio de correos, de los rascacielos de enfrente o contaminado por un subhorizonte de antenas de televisión y faroles de alumbrado".
Desde el limbo posteo para deciros que mañana subo a Galicia después de mucho mucho tiempo.
Volveré con mar&fotos.
La que he colgado aquí es lo que veo cada mañana desde mi oficina.
Buen finde.
Ayer compartimos ruta. Me impresiona tu empatía. Me motiva a seguir siendo "apagador@ de fuegos inútil" (como suelen llamarnos) una noche más.
Hay semanas que, para ser sincera, la energía que me hace salir a la calle está bajo mínimos, me pongo a pensar que sentarnos y pasar cada miércoles unos minutos con ellos no sirve para nada, que nunca veré resultados porque realmente no los hay. Pero luego estás tú, con tu particular óptica del mundo, con tus pequeños detalles que tirarían por tierra hasta la estatua más fría. Te miro y recupero un poco la fe en todo. Nunca leerás esto pero te doy las gracias por todo lo que me enseñas sin apenas darte cuenta. Tus zapatos para aquel mimo, la pasta de dientes que compraste en la farmacia, la fruta para Loli, la manta que rescataste de tu coche para dársela a alguien que te la pidió, las chocolatinas que guardas para mi compañera de piso, tu inglés chapurreado para comunicarte con la chica que no habla con nadie..., no acabaría nunca. Son gotas de lluvia que riegan poco a poco un desierto. Lloro de emoción para que esas lágrimas puedan, por una vez, ser útiles también.
Y canto:
"All we need is music, sweet music
there'll be music everywhere
there'll be swingin', swayin' and records playin'
and dancin' in the streets.
Oh, it doesn't matter what you wear
just as long as you are there
so come on, every guy grab a girl
everywhere around the world
there'll be dancin'
they're dancin' in the street
This is an invitation
across the nation
a chance for the folks to meet
there'll be laughin' and singin' and music swingin'
and dancin' in the streets (...)"
El tema del día. Impresionante final.
Hoy va por todo eso en lo que pensamos pero que, por no sé qué estúpida razón, no nos atrevemos a decir en voz alta. Cómo cambiaría todo si venciésemos ese miedo.

Esto es lo que estoy leyendo ahora:
http://www.amazon.com/El-Invierno-En-Lisboa-Winter/dp/images/8432217220
Me sentí tan identificada con Ventanas de Manhattan, "cuaderno" en el que Muñoz Molina recogía apuntes de sus caminatas o de sus visitas a galerías, museos o teatros, plasmando claramente esa sensación de desamparo, soledad y anonimato que transmiten las grandes ciudades (en cine, véase Lost in traslation; en pintura, E. Hopper), con una banda sonora predominantemente jazzística, que he decidido recuperar otro de sus libros.
Hay pocos como tú, personalidad arrolladora desbordándolo todo, titular de un aura especial que regalas a los demás. Yo soy polilla tratando de acercarme a esa luz, en silencio, observándote, aprendiendo y, por qué no decirlo, admirándote en secreto.
Ways to nowhere ...
Imagen difuminada evaporándose frente a un espejo que sólo devuelve vacío, ser transparente antes que polvo, eso es el paso del tiempo para mi.
El tema del día. Sobre su nuevo disco ("The third hand") no he leído buenas críticas. Habrá que darle una oportunidad.
¡FELIZ AÑO!
He tomado las doce uvas sin atragantarme, he brindado pidiendo unos cuantos deseos, me he puesto "algo" rojo, he salido toda la noche para celebrarlo...
Resumiendo: quiero disfrutar de cada milésima de segundo de estos nuevos 365 días porque me da la impresión de que los años cada vez pasan más deprisa sin que pueda hacer nada para frenar este patín en el que me he subido.
(Apenas unas horas para emigrar de nuevo, la cuenta atrás siempre es dura cuando paso aquí más de un par de días de un fin de semana. Me cuesta volver a Madrid porque en esta ciudad me siento querida como en ninguna otra parte y en definitiva se trata de eso, ¿no?)
A veces no sé si lo que busco es tan extraordinario que se vuelve único y prácticamente imposible de aprehender.
Frío que lo invade todo, intruso que se cuela entre tus huesos y no puedes echarle, aire gélido inspirado que congela lentamente tu sistema respiratorio, ¡enhorabuena! ya eres un témpano.
Caminamos despacio, las capas de ropa nos impedían el movimiento articulado, éramos robots en esa noche de hielo. Demasiada gente intentando celebrar algo, mientras nuestros pasos iban al encuentro de los que viven sin fechas a destacar en el calendario.
Ella(1) se marchaba cuando llegamos, apenas unos segundos para informarnos de que se cambiaba de zona, que en la que había pasado los últimos años ya no era segura. Nos llevo a Ella(2), que no paró de hablar de su bebé y de lo mucho que está creciendo. De ahí a Ella(3), sus conversaciones de humor negro son las que más me gustan, ironía desgarrante que atemoriza incluso a su sombra, la realidad pura y dura, sin tapujos, me quedaría toda la noche escuchándole.
Él(1) se ha puesto un sombrero de cowboy y apenas habla, sólo sonríe.
Ellos nos esperan en el destino turístico más frío de toda la ruta, están cantando, ponen música, cuentan chistes en un idioma extraño. Con satisfacción nos muestran el colchón que han encontrado. Por un segundo observo el contraste, masa de visones a la salida del teatro taconeando apresuradamente para abandonar ese iglú en que se ha convertido la calle a esas horas, algunos nos miran con cara de ¡qué narices estáis haciendo aquí!. Me regocijo secretamente con su desconcierto. Para otros pasamos totalmente desapercibidos. Nadie es mejor ni peor, simplemente a nosotros nos rodean los "privilegiados", superhéroes a quienes les ha tocado luchar en la vida con un exigente sobreesfuerzo que pocos serían capaces de hacer.
Ella(4) al ver que no resisto la temperatura bajo cero me lleva de la mano a la "zona de las estufas" y se queda conmigo comentándome que la gente piensa que está loca cuando la ve dando vueltas por allí, ignorantes que desconocen que esa es la mejor forma de calentar el "culo".
Él(2) delira sobre médicos y su incompetencia, muestra su rabia porque no han conseguido encontrar el motivo de su dolencia.
Última parada, Plaza Mayor, todos duermen porque es necesario coger el sueño antes de que te paralice la temperatura, dejamos lo poco que nos queda en las bolsas. Encontramos a Él(3) que, incongruente, salta de frase en frase para terminar diciendo que no necesita nada.
Feliz navidad, nos han deseado todos... y no sabes qué contestar.
Atesouro as túas verbas como un dos mellores agasallos que me fixeron nunca, sempre é así, o máis importante da vida non se compra con diñeiro.
Sorprendentes e desconcertantes ó mesmo tempo... non podía imaxinar que ti pensases iso de min. Vindo da persoa que tiña fronte a fronte cada frase amosaba o doble de valor e credibilidade.
Hai expresións difíciles de pronunciar ( hai xente que non é quen de facelo en toda a súa vida) con todo saíron dos teus beizos coa perfección dunha historia contada por un contacontos.
Oxalá puidese inmortalizar eses escasos minutos, gravar literalmente a mensaxe para sempre porque sinto que cada día que pasa esvaécese un pouco na nebulosa desordenada na que se converteu co tempo a miña memoria.
Que fácil é, ás veces, facer sorrir.
Viajes alrededor de un mundo que me ha sorprendido de repente, norte, sur, este, oeste, pedaleando en bicicleta con perspectiva de velocidad, acelerando en cada curva para rozar con la punta de los dedos el derrape al vacio aunque manteniéndome peligrosamente sobre esta barra de equilibrio.
Soy acróbata en un circo lleno de sorpresas, con payasos y alguna que otra fiera hambrienta. Hasta ahora no he dejado de divertirme participando, deseando que el show continúe día tras día, juegos malabares con llamaradas de ilusión encienden las ventanas de mi caravana itinerante con ruedas manchadas de barro.
Esta magia hay que mimarla porque puede evaporarse por arte de mentalismo, camina en monociclo que se inclina hacia los lados de vez en cuando, hay que ser muy cuidadoso para que no caiga de bruces contra el suelo, requiere atención y pequeños detalles para que poco a poco vaya cogiendo confianza en sí misma y consiga avanzar mirando siempre hacia delante.
La instantánea de mi realidad es un mosaico en el que se entremezclan, sin orden ni concierto, tonos deslumbrantes con el sempiterno claroscuro.
Soy un autómata que siempre avanza deprisa, sin descanso, sin echar el freno a su locomotora de hierro para contemplar a qué se debe ese efímero y raro paisaje que le rodea, porque... ahora es otoño aquí pero mañana será verano allí, ¿qué importa entonces? Si no eres tú seguro que soy yo.
Es increíble cómo te hace cambiar el tiempo y la distancia, aunque suene a excusa fácil.
Este fin de semana podré...
ver a ese grupo.
ir al bar con ese nombre.
pisar esa ciudad que me vuelve loca.
A veces los silencios de distancias se pintan de tonalidades brillantes, con palabras que sólo hay que pronunciar una vez para que no se gasten.
Temazo.
Este fin de semana he recibido mucha música como regalo, tendré que hacer una selección para el viaje a Galicia de esta noche, quizás caiga esta canción. Alguna vez lo he comentado, tardo más pensando en los discos que quiero llevarme que en hacer la maleta.
La inyección de vitaminas con aire salado está a punto ser suministrada a esta paciente, ¡qué ganas!. Ayer comentando con mis compañeras de piso (más dos invitadas) todas estas idas y venidas en autobús al norte seguían sorprendiéndose de que fuese capaz. Pero cómo explicarles que no son ganas sino necesidad. He nacido en un lugar que ejerce la fuerza irracional de un potente imán (mucha literatura gallega habla sobre ello) así que mis viajes yo-yo son imprescindibles para que pueda seguir respirando con normalidad.
"A veces creo ver
Ver como vendrán
Vendrás detrás de mi
Envuelta en una música
Volando en una brisa de trompetas
Soñando, flotando sobre el mar en mi cabeza
Cantando, bailando y gritando que jamás me dejarás
Las noches en el bar
El mar detrás de ti
Esta vez es de verdad
Escrita en una pagina cursiva de una prosa de madera
Sin rima, grabado en mi memoria como en piedra
Brillando, llamando, envuelta en una música especial
Dónde están los días y ese azul
Di un lugar donde estés tu
Que si el azar nos va empujando hasta el final
Solo habrá casualidad
La casualidad
Nos va a alcanzar
Nos va a salvar
Y a matar
A veces creo ver
Ver como vendrás
Chocando contra mi
De las sombras de tu corazón
Fingiré que he sido yo
Que no
Que si al final nos va empujando sin querer
Ese azul no va a volver
Ese azul nos va a alcanzar
Ese azul nos va a salvar
Ese azul nos va a alcanzar
Ese azul nos va a matar."
No nos gustó la película, sentados en aquel cine antiguo con paredes de humedad.
Da igual, hoy vuelvo a casa y sólo puede sonar esto. Ese azul no va a volver.
"Comparto la opinión de Kafka de que un libro es como un hacha que corta el mar congelado que todos llevamos dentro"
(Paul Auster)
...acechando, por si me despisto. Movimientos a cámara lenta para pasar desapercibida entre la muchedumbre, reptando a veces... pero sé que vas a encontrarme de todas formas. Mientras tanto me río de mi sombra.
"Dártelo es mi privilegio
y como te lo doy,
te lo podré quitar
un corazón no es para siempre
a veces tienes q devolverlo...
-la noche es mágica también, no?-
-y trágica.
me pasaba las horas
acariciando mi herida
se me iban los días....-
no me pidas q te espere
por que siempre q espero
estoy persiguiendo
Yo intentaba escrutar las estrellas
mientras tu te pintabas las uñas de los pies
si, te veré surfear de nuevo
con tu traje de sirena
y tu tabla plateada
en una habitación con vista...
con una desconocida que conocí
en mi búsqueda de la felicidad
mi vi interrumpido por la metafísica
escribo sobre ti desde hace mucho
incluso antes de conocerte
y si no te veo aquí
te veré en mis sueños....
tengo mi tristeza siempre ahí
escondida
poniéndose guapa
y cuento con ella
pa q me sepa guiar
mas alla de ti
mas alla de mi"
(Ivan Ferreiro. Las siete y media)
(...) que sentiste su abrazo?
(...) que le besaste en la playa?
(...) que le dijiste que le querías?
(...) que creíste volar y rozar el cielo?
Me desgasto como una roca y todos aquellos momentos quedan tan lejanos que parece que no sea yo la que los ha vivido.
He decidido reservar palabras para grandes ocasiones. Desempolvarlas con cuidado y respirarlas en tu nuca cuando te cruces en mi camino y me de cuenta de que eres TÚ.
La recomendación del día, tranquilita porque hay que descansar del fin de semana.
Lo mejor, el concierto de Vive la fete ( http://www.vivelafete.net/ ), lo peor, lo abarrotado que estaba todo, imposible caminar por la calle Fuencarral.
Hay personas que no acaban nunca de irse de tu vida, no sé si es por no haber cerrado la puerta con pestillo o porque a pesar de que la atranques sabes que tarde o temprano conseguirán entrar de nuevo rompiendo todos los cerrojos. Podría citar a varios personajes “ilustres” que de vez en cuando reaparecen para saludarme e invitarme a un café. Luego vuelven a evaporarse por largas temporadas como si se les hubiese tragado la tierra.
Ayer me alegré de ver a uno de esos amigos “ambulantes”. Se acercó al portal de casa porque no había tiempo para más, hacía mucho que no le veía, me reprochó que no le hubiese avisado las veces que me he dejado caer por la ciudad, que no haya dado señales de vida últimamente. Respondí que yo tampoco tenía muchas noticias suyas desde hacía tiempo y que la información suele fluir en dos direcciones. Después nos pusimos al día de nuestros acontecimientos personales importantes, me comentó que se acababa de comprar un piso (una vez más sonó en mi interior la alarma del paso del tiempo), cosa que no dejó de chocarme viniendo de un convencido nómada errante… está claro que al final todos terminamos claudicando y asentándonos en un lugar.
Nos dimos un abrazo como despedida y prometimos volver a vernos pronto, ambos sabemos que no será así pero que pase lo que pase, siempre podremos contar el uno con el otro para lo que sea.
Este fin de semana vuelvo al norte a despedir el verano. Será el último (supongo) en una temporadita. Ha sido extraño no tener vacaciones. Por primera vez he sobrevivido el infierno de calor del tirón en Madrid. Me imagino que acusaré el no haber desconectado al menos un par de semanas.
El contrapunto es que de nuevo empieza la temporada de conciertos. Me ilusiona el grupo de gente que se ha formado compartiendo inquietudes y gustos. Lo celebramos el sábado pasado, con una barbacoa en casa de B. que resultó estupenda. Ya estamos pensando en la siguiente. Empiezo a pensar que si, definitivamente volviese a casa, les echaría de menos y eso es el primer paso para comenzar a sentirte parte de un lugar, lo cual no me había ocurrido hasta ahora.
La respuesta es demasiado complicada y con los años me apetece menos resolver jeroglíficos.
Ayer, de vuelta de Bilbao por segundo fin de semana consecutivo, hablábamos en el coche del miedo que nos daba a las tres el paso del tiempo, de lo mayores que nos empezamos a sentir, de lo que ha evolucionado la vida de los que queremos en estos últimos años (sobre todo la de los que siguen viviendo en nuestras ciudades de origen: Bilbao, Gijón y Vigo), con una pareja "formal", proyectos en común e incluso algunos pensando en ampliar la familia...
Todo eso se me queda un poco grande, por lo menos por ahora, pero no puedo evitar pensar que en Madrid es bastante difícil conocer a gente con esa mentalidad "tradicional", nos movemos a un ritmo tan acelerado que si no eres tú será otro/a y tanto los acontecimientos como las personas tienen sólo importancia relativa.
No sé dónde estaré en el futuro pero la verdad es que, al márgen de todo tipo de convencionalismos impuestos por la educación que nos han dado, sí me gustaría acabar compartiendo un espacio con alguien a quien quiera, respete y admire. Por ese orden.
Aunque utilizas tu magia sigo mostrándome ante ti como una agnóstica de fantasías. Das vueltas a mi alrededor con ese aura de "lo que ves es lo que soy" sin embargo me resisto a creer que eres de carne y hueso. Has recibido grandes golpes pero tu inocencia sigue estando intacta... la mía hace aguas (saladas) que ya no puedo achicar.
"Me gustaría haberte conocido hace tiempo" dices, "la niña que buscas voló persiguiendo una cometa" contesto. No te debilitan mis estúpidas pruebas, simplemente te hacen gracia porque estás muy seguro de lo que sientes, esa confianza en algo tan etéreo choca de bruces con mi extrema racionalidad y me desmonta por completo.
No hay avances porque sigo encerrada en una torre de cristal, sé que acabarás cansándote de rodearla intentando subir, yo me resisto a lanzarte esta cuerda que tengo reservada para una huída de mi misma. Has decidido aprender a volar y para ello pronuncias extrañas palabras que sólo están escritas en los cuentos. Me pregunto una y mil veces de dónde habrás salido... no quiero tocarte por miedo a destruirte, prefiero evaporarme yo.
En ello estoy.
El tema de hoy, me gustaría haberles visto el fin de semana pasado en Aranda (Sonorama) pero al final elegí Bilbao, mi compañera de piso me invitó a ir. Hoy repetiré. Me ha encantado (a pesar de lo que dice todo el mundo) supongo que el museo la habrá revitalizado y modernizado urbanísticamente, lo cierto es que el paseo por la ría es impresionante. Deberíamos aprender un poquito en Vigo y darle más vida a una ciudad tan industrial pero llena de posibilidades de ser "abierta al mar".
Creo que son las dos mejores palabras que puedo utilizar, de un tiempo a esta parte, para describir mi persona.
Nunca pensé que unas circunstancias vividas por igual pudiesen ser vistas con una óptica tan diferente, realmente hablamos idiomas distintos.

Esto es lo que he visto...

Primer año sin vacaciones. Ayer alguien en idéntica situación comentó que le faltaba el olor a Cádiz, le entendí perfectamente. A mi alrededor sólo veo gente haciendo maletas, despidiéndose, contando sus planes de escapar. Supongo que la ciudad se queda más tranquila que nunca, esa es la parte buena. Disfrutarla desde una paz imposible de conseguir el resto del año. Me asombran sus contrastes, sin medias tintas, tiritando en sus fríos inviernos o luchando por no asfixiarte cada vez que bajas las escaleras de una estación de metro en verano cuando el aire caliente te golpea la cara; soportando empujones de masas o pisando madrugadoras hojas de un cercano otoño en calles desiertas por las que ya nadie pasea.
Como banda sonora de estos días: Thom Yorke, “The Eraser” (recordando uno de los mejores conciertos de los que he sido testigo, Radiohead en la plaza de las Ventas).
El video del single, Harrowdown Hill, lo tenéis en este link:
http://www.muzikalia.com/noticias_leer.php?referencia=7306
¿Pero onde raio é iso? De súpeto atopeite pero no momento xusto no que non era quen de merecelo. Xa non lembro cómo saín da boca do lobo e vin a alguén que sorría mirando cara min. E deixeime levar... e perdín o pouco sentido que reservaba para ás emerxencias. Agora non hay mapa con punto vermello que sexa capaz de orientarme. Falamos idiomas distintos así que nin sequera ti podes explicarme nada. Pecho os ollos e segues a observarme. A tentas xiro sobre min mesma e comezo a marearme. Marexada, forte marexada bate contra o muro que un día levantei. Sinto que os exércitos están febles, sei que chegará a longa noite de pedra na que decidan retirarse. ¿Qué farei eu? De mirar tanto ó futuro esquencín o presente, creo que xa é momento de disfrutalo, sen máis.
Dije que te quería... pero en realidad ocultaba que querría quererte.
Esta noche la tímida luna se esconde tras los árboles, educadamente, para no molestarme en mis pensamientos, de vez en cuando me susurra frases al oído que no logro entender.
Vuelvo a meditar...
Hubo un tiempo en que era fuerte, respiraba hondo, lo echaba todo a la espalda y seguía en la brecha. Todavía no comprendo el origen de esa fortaleza. Energía que emana de una ilusión o de una meta. Sin mi consentimiento el mundo ha girado y me encuentro colgando de un hilo boca abajo. Hay días en que la sangre se agolpa en mis sienes, latiendo, pon, pon, pon, sin embargo hay otros en los que no siento nada. Si un transeúnte despistado se acerca sorprendido por la situación y trata de descolgarme simplemente le miro de reojo, escudriñándole para averiguar que es lo que pretende a cambio de ese favor. Finalmente consigo que se aleje espantado por una extraña energía que le expulsa del círculo en el que nos encontramos encerrados mi sombra y yo.
Levedad que me alivia del peso de mi cuerpo, todos somos levedad, nada es tan importante.
Continúo divagando...
La sensibilidad que convive conmigo cumple años en progresión geométrica, se sienta en mi banco, me coge la mano y se deja llevar cerrando los ojos. Huele a verano, suena esa fuente, canta aquel pájaro, ella lo percibe y trata de transmitírmelo apretando mis dedos. Los días que está de buen humor nos reímos mucho juntas pero si le falta alegría me duele su dolor como una punzada certera en el alma y lo peor es que no sé qué hacer para ayudarle, no sé cómo ayudarme.
Me pierdo...
Ojos interrogantes de niña que todo quiere saber observan el mundo desde un balcón verde pero no entienden nada. Parece que todo ocurrió ayer y sin embargo empieza a tener arrugas en la cara. Nunca el tiempo es perdido dijo alguien en una canción, pero entonces ¿cómo está notando que se le escurre entre los dedos mientras permanece rígida e inmóvil sentada en su sillita de madera? Una vez tuvo sueños que brillaban como los puntos de luz que se ven en el cielo de las ciudades sin farolas. Ahora se ha mudado a otro país y se olvidó de incluirlos en el equipaje, ¿o acaso alguien se los robó?
El título se debe a varias razones, primero porque por fin he aceptado una de las dos ofertas de trabajo, concretamente la que no tenía pensado elegir lo cual me descoloca un poco, he invertido tanto tiempo argumentando (o tratando de autoconvencerme firmemente) en favor de la primera (con peor horario, peor sueldo, menos vida pero más "reconocimiento" profesional) que resulta extraño que ahora elija la otra, la de la pequeña consultora. Siempre he preferido los despachos o empresas de tamaño intermedio porque creo que se aprende más, no eres un número sino una persona y suelen tratarte como tal, lo que ocurre en esta ciudad es que parece que si no trabajas para "los grandes" (KPMG, Deloitte, etc.) no existes o estás perdiendo la oportunidad de poner esos nombres que hacen (o rellenan) curriculum. En definitiva, no sé cómo me saldrá este segundo intento de mejorar pero necesito un poco de estabilidad en ese aspecto ya que el resto de mi persona está bastante desequilibrado, además si finalmente no es lo que parecía ser (resultando una secta peligrosa que quiere abducirme) siempre me quedará la tercera que será la vencida.
La otra razón del título es que estoy pensando en echar el cierre a este blog, desde hace una larga temporada siento que no es lo mismo que cuando empecé, ya no escribo con tanta frecuencia ni tan abiertamente así que quizás ponga fin a estas historias. Me ha servido de mucho que estuviéseis ahí, egoístamente algunas veces necesitaba vuestros post para remontar desde el lado oscuro. No descarto abrir otro en el futuro, pero sería para anónimos, como éste en sus inicios.
Este fin de semana se celebra en Madrid el Orgullo Gay (http://www.elmundo.es/metropoli/2006/06/26/musica/1151317541.html ), para mi no es una fiesta cualquiera, haber vivido durante casi dos años en la mismísima plaza de Chueca implica que la siga disfrutando como si la calle Pelayo y alrededores fuesen todavía mi barrio.
Recuerdo que, tras el pregón a mitad de semana en el centro neurálgico de la ciudad estos días, comenzaba el espectáculo que se prolongaba hasta casi la una de la madrugada, era imposible no unirte a él ya que estuvieses donde estuvieses (incluido el patio de la cocina que era la parte más interior de la casa) oías la música. Eso sí, el viernes asumías que esa noche no ibas a dormir nada y el sábado que ya no podrías entrar en el portal porque la masa de gente te lo impediría hasta la mañana siguiente. Es curioso como algo que puede resultar molesto en un momento se puede echar de menos con el tiempo.
Siempre que paseo por esas calles, sean o no estas fechas, las considero como un poco “mías”, quizás sea porque me he sentido un poco parte de ellas, de su bullicio, de sus molinillos de colores, de sus tiendas, de su gente, de su extravagancia, ...
He disfrutado mucho viviendo ahí, sobrevolando los tejados con la mirada desde esa terraza de un quinto y soleado piso de alquiler.

Pasado mañana es el de mi hermano. Será bastante raro para mi madre que esté tan lejos en esa fecha, lo sé. También para mi. Le he escrito un mail contándole un rollo sobre cómo va mi vida últimamente, supongo que será de lo más rutinaria (a pesar de los tumbos que ha dado en estos cuatro meses) comparada con la suya.
Eso sí, tras los comentarios de rigor sobre fútbol que no podían faltar, no he podido dejar de recomendarle un festival de música que he descubierto que se hace en agosto cerca de Budapest (http://www.sziget.hu/festival_english) con un cartelazo impresionante porque, entre otros, ¡toca RADIOHEAD!
Quizás esta semana se concreten un poco más mis perspectivas profesionales. Prefiero contarlo cuando esté firmado por si acaso se transforma en arena y se cuela entre mis dedos.
Por lo demás éste ha sido un fin de semana musical, ayer nos reunimos un grupo de "incondicionales de festivales" (¡a algunos no les veía desde hacía exactamente un año!) para plantarnos en el césped del parque Juan Carlos I y disfrutar delante de un escenario. No éramos muchos, a diferencia de la edición del año pasado, así que nos situamos en las primeras filas durante toda la tarde-noche. Lo mejor (aunque reconozco que mis gustos esta vez difieren bastante de los de la mayoría de los presentes) fue el directo de Sexy Sadie, tengo predilección por los mallorquines y su último disco me parece estupendo, el del Columpio Asesino (cuya actuación coincidió con la de Paul Weller por lo que estábamos los que éramos)y como colofón Surfin Bichos, a los que nunca había tenido la oportunidad de escuchar en directo.
En un par de semanas nos veremos de nuevo las caras en el Summercase.
Y con él nuestras rutas nocturnas por Madrid. El invierno fue bastante duro, abrigarse era insuficiente si permanecías estático o sentado en cajas más de 15 minutos pero desde que ha comenzado a hacer bueno no hay nunca tiempo suficiente para charlar y escucharles todo lo que quisiéramos.
Resumiendo el año diré que he conocido auténticos superhéroes, con infinitas historias por contar, con arrugas por fuera y por dentro que confirman que no tienen un día a día fácil pero sus altibajos podrían ser perfectamente los míos o los tuyos. He aprendido a mirarles con el respeto que merece siempre una persona sabia, porque son auténticas eminencias en la escuela de la vida. Se ha creado un vínculo y sé que cuando pase por tal o cual calle me encontraré con C., E., R.,... y me pararé un rato a su lado para saber cómo les va todo.
Ayer estuve en una de esas “casas para privilegiados” que existen en Madrid. Desde mi temporada (de aproximadamente dos años) viviendo en Chueca no había visto un piso tan impresionante como ese. Cuarta planta iluminada hasta el punto de tener que bajar las persianas para protegerte la luz, vistas a la sierra desde un barrio céntrico y tranquilo, colores claros que amplían espacios, olor a nuevo, líneas rectas, decoración sencilla pero con pinceladas de personalidad de sus autores, dos habitaciones cada una con su baño, piscina (!!!) y otras ventajas que realmente me parecen un lujo en comparación con lo que te puedes encontrar si tratas de alquilar en esta ciudad. Sinceramente sentí envidia, sobre todo por la suerte de sus inquilinos al haberla encontrado y por la calidad de vida que se respira por los poros de las paredes de cada metro cuadrado.
El último fin de semana que subí a Galicia di unos cuantos paseos por zonas “reservadas” a residentes porque poca gente las conoce y decidí que lo que realmente quiero en un futuro (aunque hasta ese momento no me había planteado nunca el tema de tener “algo” en propiedad ya que no me gusta ese concepto) es poder asomarme a la ventana de mi casa y ver el mar… y espero que sea el Atlántico.
Trato de mantener un relativo y congruente equilibrio pero la incertidumbre me corroe por dentro. Antes todo era mucho más sencillo...
Me tranquiliza pensar en que me espera un fin de semana-oasis en el que me apartaré de esta tormenta, seré una más entre una masa de gente "feliz" al pie de algún escenario de una conocida ciudad del norte.
Me está costando mucho poder escribir unas líneas aquí, sin tiempo y sin saber qué contar. Como grandes novedades deciros que ¡mi hermano se ha ido a Budapest! Este año ha sido redondo para él, terminó de la carrera, sacó sobresaliente en el proyecto y aprobó el carnet de conducir. Como estupendo colofón le han concedido una beca para volar hacia ese país con la mayor parte de sus gastos pagados. Estará un año y ni siquiera sabemos si volverá en navidades. Es la primera vez que pasa tanto tiempo fuera de casa y va a ser una experiencia muy importante en su vida, la verdad es que yo no sé si podría afrontar ese reto, noto que cada vez me hago más cómoda apegándome a rutinas.
La que no lo lleva muy bien es la reina de la casa, o sea LA MADRE, porque prácticamente ha vivido todo este tiempo (desde que yo volé del nido) por y para él, su ojito derecho (como suele pasar), estos días me ha estado contando que la casa se le queda grande. Quizás ahora, ironías de la vida, se sienta más unida a mi padre. O no.
Nunca me han llamado la atención "los físicamente impresionantes", es más, me cansan la vista, porque todo (y digo absolutamente TODO) el mundo les mira. Lógicamente me fijo en ellos la primera vez que les veo porque reconozco que son una especie rara en peligro de extinción (salvo las tardes de domingo en la Latina, se entiende), pero nada más.
A veces soy de un radicalismo exagerado poniendo etiquetas, no debería hacerlo tan a la ligera pero como el tiempo apremia y no es posible entretenerse conociendo a cuantos quisieras se impone la obligación de resumir así que yo lo hago pegando un post-it mental en la frente del increíble ser que pone “soy de otra dimensión”, entonces, una vez hecha dicha clasificación, me giro y bajo a la tierra. No es cuestión de autoestima (esta vez no) alta, baja o por la mitad sino que simplemente creo que la normalidad y los supermodelos (masculinos o femeninos) raras veces se mezclan, juntos sí pero no revueltos.
Venga, comentadme las excepciones que sé que lo estáis deseando.
Ayer uno de nuestros chicos (de 45 años) salió de la calle. Es la primera vez que veo que alguien de los “de siempre” nos deja porque ha encontrado un trabajo, una casa y una vida mejor. Cuando llegamos a la esquina donde cada noche hacía su cama con cartones no le vimos, preguntamos a su compañero R. (65 años pero imposible echarle más de 50) y nos dio la noticia. Se alegraba tantísimo por él… tras su sonrisa se podía entrever lo mucho que le iba a extrañar, era su gran apoyo. Estuvimos un buen rato hablando y me regaló uno de los ceniceros que cuidadosamente hace con latas (“uno cada veinte minutos”), reciclándolas, no los vende sólo coloca un cartelito junto a ellos que reza: “la voluntad”.
La agradable temperatura hizo que perdiese la noción del tiempo y nos dio la una de la mañana.
Como siempre me ocurre, de vuelta a casa en el metro tenía una mezcla de sensaciones agridulces y el estómago como una lavadora. No puedo evitar plantearme tantas y tantas cosas…
Esta mañana, en uno de esos momentos en que odias a todo el mundo por lo apretado que te obligan a ir en los medios de transporte público, haya o no huelga, cubierta o "descubierta", vi que una chica ojeaba con curiosidad un folleto turístico sobre Galicia, sus playas, alojamientos y demás opciones de ocio como si fuese a escoger ese destino para unos días de vacaciones... me daban ganas de dirigirme a ella y comentarle que elija lo que elija será estupendo.
A la hora de comer hemos bajado a sentarnos en el césped que rodea el edificio de oficinas y me han presentado a una compañera que resultó ser ¡de Moaña! con lo cual nos hemos pasado todo el rato charlando sobre la ría que compartimos.
Menos mal que en un par de días estaré por ahí, cuando empieza a hacer buen tiempo en la capital tengo que emigrar como las anduriñas, dejando atras el asfalto para posarme en las ramas de un carballo oliendo a mar.
Hoy puedo escribir con calma, hay gente aquí que sigue de vacaciones por lo que la oficina está bastante tranquila. He llegado a Madrid esta mañana (a las 7:00) tras este largo fin de Semana Santa en casa. Es la primera vez que dejo pasar tanto tiempo (desde navidades no viajaba al norte) y noto lo mucho que necesito desconectar de la agitación continua en la que vivo desde el momento que pongo el pie en la estación de autobuses, como si respirase profundamente y se me desatascasen los pulmones.
A pesar de que el sol no se dejó ver mucho no he podido evitar acercarme todos los días a la playa, incluso lloviendo contemplar la ría resultaba espectacular. Estoy pensando en comprarme una bicicleta para recorrer la costa este verano a golpe de pedaladas.
Por lo demás no he hecho grandes cosas, charlas con cafés, cine, alguna que otra salida nocturna con encuentros esperados e inesperados (los segundos mejores que los primeros), un poco de lectura de libros atrasados, conversaciones con mi padre sobre lo perdida que me encuentro últimamente a nivel laboral (entre otros), etc.
La siguiente cita supongo que será en un par de semanas, salvo que surja algún plan con otro destino…
Sin tiempo para escribir garabateo unas frases inconexas. Tengo demasiado que actualizar por lo tanto resumo con unos cuantos flashes cegadores:
- Las visitas desde el norte dando vida a este mes (no sabéis lo mucho que os extraño).
- Las tardes de domingo en la Latina.
- La gente que todavía es capaz de sorprenderme.
- Las fiestas de cumpleaños entre amigos (gracias a todos por venir).
- El sonido del mar que no oigo desde hace ya tres meses...
En el nuevo trabajo abro bien los ojos, observo y absorbo como una esponja. Es increíble la rotación de plantilla que tiene esa consultora. LLevo dos semanas y me he dado cuenta de que no conocen el significado de la palabra imprescindible. Me sorprende tanto porque nunca había pasado por eso. El ambiente está tenso y se nota. Una de las cosas que más me llamó la atención cuando entré es que casi nadie se esfuerza por conocerte o hablarte e incluso les supone un gran esfuerzo saludarte con cara amable (ya no pido sonrisa natural) porque ¿para qué malgastar el escaso tiempo en alguien que no sabes si mañana estará ocupando ese puesto?
Me da igual que la gente se esté marchando por iniciativa propia o porque les echen, creo que si se trata de la primera de las razones no es (generalmente, por lo que he podido comprobar) consecuencia de que hayan cumplido un ciclo y pretendan mejorar, sino porque "provocan" su salida. Incluso el otro día en el baño me aconsejaron que no le cuente nada a mi compañera de mesa si no quiero que se entere la directora de operaciones. Toda esta mezcla de situaciones es explosiva. Supongo que aprenderé a convivir con ello sin que me afecte en exceso pero no entiendo cómo los que están por encima no se cuestionan con calma las razones de todo o quizás lo hagan pero no les importe lo más mínimo.
Ayer me recordaste que hacía un año que nos vimos por primera vez, no sé qué piensas tú pero yo creo que nos conocemos de toda la vida, has entrado en ella con tanta fuerza que ya tienes ahí tu espacio reservado.
Xa falei con quen tiña que falar e comuniquei a miña baixa voluntaria, foi sinxelo, sen réplicas nin reproches. Fin dunha etapa. De súpeto lembrei estas estrofas...
Tal vez penses que nada cambiou
(qu)e de ningún dos esforzos
ves resposta hoxe
pero pouco a pouco
algo se move
e o sol, con versos de luz, avanza
atravesando as nubes
espertando a paisaxe
por entre os feixes de arumes
algún froito nace
Tralas nubes
versos de luz
quedan as pegadas
do que outros xa fixeron
tralas nubes
versos de luz
a historia nos agarda
i é noso o tempo
quedarán pegadas
do que estamos facendo
As cousas nunca se cambian de golpe
Pero non podes cansarte
Non quedes durmido
Porque o desta viaxe
Non é un camiño
Son mil, i hemos de andalos todos
E imos avanzando
Sen un soio silencio
Que o vento segue soprando
I este é o noso tempo
Tralas nubes
Versos de luz
Chaman a (marcan) un futuro
Que non está tan lonxe
Tralas nubes
Versos de luz
Hai que cambia-lo mundo
Botar fora ó podre
Porque hai un futuro
E non está tan lonxe
J. ya no estaba. El miércoles pasado dormía entre cartones cerca de Ópera. Llevaba poco tiempo por allí. Nos dijo que solía frecuentar otra zona, que era la primera vez que pasaba la noche al lado de las estatuas guardianas del Palacio Real. Escuchamos su historia. Fue la que más me impactó de toda la ruta, es más, estuve pensando en él durante toda la semana, tenía ganas de verle ayer, saber que había hecho estos días, cómo había pasado las noches y si se encontraba mejor. Pero nada, hueco vacío. Ojalá no volvamos a vernos porque eso significará que ha dejado la calle, que ya no tiene los pies y el alma fríos y que ha dejado de llorar.
Ayer mientras paseaba de un lado a otro por la casa, yendo y viniendo de la cocina al salón, del salón a la habitación, de vuelta al salón, con la excusa de ir a buscar no sé bien que cosas reflexionaba con indignación sobre una serie de comentarios que acababa de oír, relativos a la integridad de las personas. Siempre me ha desconcertado la gente sin criterio definido, quizás porque yo sea, lo reconozco, demasiado radical en eso (a veces creo que me paso), pero es que no puedo entender a quien defiende una cosa pero si se presenta una ocasión en la cual tiene que demostrar dichos valores, de repente le tiembla el pulso y se une a la masa, trastabillando y echando por tierra las bases sobre las que se supone que sustenta su personalidad. Me refiero a situaciones que aceptas sumisamente pero que por detrás criticas o a personas que no soportas pero tratas hipócritamente bien (ojo, no hablo de no ser educado, eso siempre, sino de aparentar amistad del alma).
En lo que a mi respecta asumo que tampoco me comporto correctamente porque a ese tipo de personas que intuyo que son así no les doy muchas oportunidades (a la hora de conocerles), las “descarto” automáticamente, intento ser diplomática con ellas pero me dan ganas de preguntarles por qué se contradicen tanto en sus ideas de la noche a la mañana.
La cuestión es que ayer, sin saber bien por qué me sentí, de nuevo, un poco sola.
Primer fin de semana siendo y estando, o quizás meras intenciones. Viernes, redonda luna rasgando la noche, energía contenida con ganas de canalizarse. Visitas previas a escapadas fugaces. Banda sonora estridente mezclada con gotas de alcohol. Conversaciones para ponerse al día tras el parón. Portazo apresurado que nos empuja al metro. Descubrimiento de bares forrados de naranja. Extraños con ojos de búho. Adiós, cambiamos ámbar por negro. Privilegios frente a estatuas que forman una fila. Amables sonidos desencajan una pista sembrada de cristales, algunos se cuelan en mi bota pero no duelen porque no es el momento. Sonrisas forzadas, otras no tanto. Búsqueda infructuosa entre las sombras espasmódicas, no, no eres tú. Se cae el telón antes de lo esperado y ya no se oye nada.
Me abrigo de mi misma, se enciende la luz.
Sábado desierto de planes improvisando notas sobre la marcha. De nuevo un fondo naranja con proyecciones del viaje de Chihiro. Hoku vuela y suena Maga. Alguien confiesa en un oído que se ha enamorado de mi bella acompañante de ojos platino. Hace tiempo que los gatos dejaron de ser pardos. Agito mi conciencia por si descubro algo pero creo que ha tomado trankimazín y no responde. Las princesas bailan solas y camaleónicamente me camuflo entre ellas haciendo uso de esa terapia sanadora de vacíos. Giros sin eje apoyados en miradas de desconocidos. Es temprano sin embargo se hace tarde para estar sobria, vámonos a ninguna parte.
Trato de abrigarme otra vez pero se ha roto la bufanda, es la hora de las almas congeladas... se ha fundido la bombilla.
Viajo con los ojos cerrados. Elijo cuidadosamente cada mañana, sin repetir, la banda sonora para ese trayecto de más de una hora porque sé que mi subconsciente, más receptivo que en ningún otro momento del día, la va a repetir incansablemente hasta que vuelva al punto de partida.
Tras incontables paradas consigo un asiento y me acurruco envuelta en la bufanda tejida mezclando cariño con lanas de colores. A veces me gustaría que ese trayecto no terminase nunca, sonámbula hacia ninguna parte, rodeada de desconocidos a los que apenas presto atención salvo cuando, con ojos entrecerrados, intento averiguar en qué parte de la sempiterna oscuridad me encuentro.
Sin saber bien cómo me incorporo y camino al ritmo de mil pasos, un traspiés sería fatal así que intento no tropezar con esa cascada de escalones grises que sube y baja a la vez.
Por fin respiro, el viento siempre es fuerte en las alturas, por unos segundos se desvanece mi sopor zarandeado por ráfagas de una vanidosa brisa que me obliga a abrocharme los botones del alma. Esquivo prisas, empujones, miradas, letras arrugadas de diarios matutinos, apuro el paso oteando un horizonte de números fluorescentes con destino. Elijo el mío. Comienza otro trayecto, esta vez más lento, arranca, frena, arranca, frena, arranca, arranca, ¡arranca!
Pitidos que alertan llegadas, ya estoy, un día más. Camino el último trecho con tejado de nubes naranjas y parqué de barro.
Próxima estación... esperanza.
Por primera vez, pensando en la posibilidad de volver a vivir en el norte, sentí un escalofrío. Por supuesto que mi sitio está allí, reservado para cuando desembarque con ganas de quedarme, pero ya no tengo tan claro que pudiese prescindir, sin mirar atrás, de muchas de las personas que me rodean últimamente.
El sol blanco con bufanda anuncia su presencia despertando a las ventanas de los edificios de enfrente, después rebota débilmente en su aluminio y me ciega durante un par de segundos.
Todavía no me he adaptado al nuevo entorno. Es como cuando te mudas de casa, transcurre un tiempo hasta que logras familiarizarte con todo y dejas de sentirte una extraña. Los ruidos y silencios, la ausencia de intimidad, la luz, el frío... acabaré acostumbrándome aunque ya no sé si quiero, más bien, no sé lo que quiero y me aterra.
Acábase o ano e négome, típico destas datas, a mirar atrás, evalualo ou comparar mentalmente os propósitos que tiña cando empezou coas metas acadadas, resumirei dicindo que non estivo mal, a palabra é tranquilo.
A nivel musical foi con todo bastante intenso, gocei con grandes concertos (U2 en Donosti) e festivales (Metrorock, Primavera Sound, FIB, FRA), xa sabedes que a música ocupa un lugar importante do meu tempo libre e da miña vida.
A nivel persoal coñecín a xente que pasou a formar parte, por sobrados méritos propios, do meu pequeno grupo de bos amigos. Tamén houbo algunha ruptura definitiva da que xa vos falei unas cantas veces por aquí. Ese tema segue (e seguirá) en punto morto.
Viaxei, bailei, sorrín, loitei e chorei...
Véxome ao espello e síntome maior (non sabedes que crise cando hai uns meses tiven que renovar o carné de conducir porque ¡xa pasaran dez anos!).
O único que pido ó 2006 é saúde para a miña familia (non sé que faría sen eles) e para min e así poder seguir enchendo o álbum de fotos interior con grandes vivencias compartidas cos que quero e me queren.
Ayer mis huesos se empaparon de frío nocturno. Me cambiaron de ruta (ya os he hablado de los recorridos que hago el miércoles por la noche al encuentro de personas sin hogar que no se refugian en albergues) porque faltaba una persona para el recorrido de Princesa. Ya me habían avisado de que es una zona bastante dura por las corrientes de aire helado. Los compañeros con los que fui resultaron ser encantadores. Me presentaron a toda su gente. Conocí a P. que duerme bajo la Iglesia del Buen Suceso y compartí con él nuestro gusto por dormirnos escuchando el larguero cada noche. Su vecino de calle es B. que pensamos que dormía pero salió de su caja en cuanto nos escuchó, tenía puesto un gorro y sonrió cuando traté de hablar con él diciéndome que no entendía casi nada de español. Se sorprendió cuando al despedirse, mi compañera le dio dos besos. Continuamos hacia Plaza de España, pasando por un cajero, allí vive C., que nos comentó que se había casado cuatro veces y una de sus ex–mujeres era una rusa (aunque él no sabe ni papa de ese idioma) que trabajaba para la KGB, no nos dio tiempo a terminar esa historia así que prometió un segundo capítulo la semana que viene. Plaza de los cubos, allí saludamos a L., hablamos de política, inmigración, superpotencias y arreglamos utópicamente el mundo.
De ahí al famoso “Túnel”, donde casi me muero de congelación. Todos estaban enfadados porque habían venido los del ayuntamiento a echar sal en sus camas, habían mojado todo el suelo así que rápidamente habían intentado sacar todas sus cosas para que no se empapasen por los manguerazos. No entendí la razón de tal “fumigación”. Hablé mucho tiempo con M. un tunecino-francés que me sorprendió y dejó en evidencia varias veces llamándome novata, tenía razón, por supuesto.
Nos dieron las doce y media. Nos retiramos, me despedí de todos y cogí el metro sintiéndome rara entre la gente “vestida de domingo” que salía de fiesta esa noche, cambio de realidad... brutal.
Este miércoles he caminado por las calles de Madrid con otros ojos. Era una sensación extraña, como si las redescubriese. Entré a formar parte de un submundo al que nunca me había acercado tanto. Es como cuando pasas todos los días por delante de un edificio y no le prestas atención hasta que un día te chocas de frente con él y te preguntas, "vaya, ¿pero esto siempre ha estado aquí?". De repente no formaba parte de la masa de gente que paseaba contemplando escaparates iluminados con adornos navideños, me sentía lejana, como escondida detrás de las bambalinas de un teatro mientras se representa la función principal, rodeada de "especiales" actores segundarios.
Armados con un termo de colacao, bocadillos, galletas y demás provisiones recorrimos una ruta preestablecida. Iba abrigada pero me dolían los oídos de frío, sobre todo cuando me sentaba en algún portal. Memoricé caras y nombres nuevos, escuché muchas historias, sorprendentes algunas y desconcertantes otras pero lo mejor es que, sin apenas conocerme, me hayan regalado sonrisas.
La ciudad está llena de sombras, apenas las vemos pero forman parte de ella. Se sientan en bancos, caminan despacio arrastrando los pies, se abrigan en portales con una montaña de cajas. El invierno es la época más dura, su sucia ropa hecha jirones apenas puede protegerles del frío. No sé hacia dónde van o si ni siquiera tienen un rumbo.
Cada noche hago el mismo recorrido, las mismas calles céntricas, las mismas luces, las mismas prisas... y están allí, espectros de ceño fruncido, al margen de todo, por su culpa y por la nuestra. Les escudriño por el rabillo del ojo para no molestar pero nunca me paro.
Hoy será diferente. He decidido volver a hacer algo. Ya os contaré qué tal me va.
Se han encendido las luces navideñas en la capital. Anuncio de fechas especiales para algunos y odiadas por otros. Yo estoy entre estos últimos. Me he propuesto intentar (al menos eso) ser menos crítica con estas fiestas, dejar de pensar que todo es consumismo puro y duro (del que por supuesto soy partícipe) y disfrutarlas más, a mi manera.
Este fin de semana foi un deses que non se esquecen. Decisións de ultima hora leváronme a pasar dous días na xa nevada sierra madrileña. Ademáis de poder contemplar cos ollos ben abertos ese manto branco que me transmite paz e tranquilidade tamén tiven a oportunidade de escoitar atentamente a un gran orador. Na súa charla-coloquio fixo referencia a multitude de temas entre eles o famoso carpe diem que ilustrou co texto de polémica autoría atribuído a Nadine Stair,
Instantes
Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima intentaría cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas en serio.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría
más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de
su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo sabéis, de eso está hecha la vida, sólo de momentos: no te pierdas
el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una
bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir
viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera
y seguiría así hasta concluir el otoño.
Pero ya veis, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.
Onte chamei ó meu pai para que me contase un pouco como foi o espectáculo de vela que deu vida á cidade de Vigo o fin de semana pasado. Notábaselle emocionado polo teléfono, díxome, "¡iso non mo podía perder eu!", e relatoume tódolos detalles. Fíxome lembrar unha historia que me contara un deses fines de semana que estiven na casa. Falabamos da súa infancia e de qué quería ser cando era neno. Díxome que él, coma todos naquela época, quería ir a Ámerica, ese era o seu soño, enrolarse nun barco que fose non ó sur, coma a maioría, senon ós Estados Unidos, quería ver cómo era aquel lonxano e descoñecido trozo de terra para un rapaz de apenas quince anos, a idade que tiña cando empezou a navegar naqueles buques enormes que se movían con carbón. Tiña decidido quedar alí e voltar feito un homiño. Finalmente recorreu moitos mares pero non foi a vivir a América porque coñeceu a miña nai, “e as prioridades cambian”, comentoume. Sería ó final da súa profesión, apenas uns anos antes de retirarse, cando arribaría en Norfolk (Virginia), ¡por fin estaba a pisar Ámerica do Norte!
Hoxe en día segue navegando, di que non sabe facer outra cousa (pero minte porque eu ben sei que é capaz de facer case todo o que se propoña), o soño mudou, agora está convencido que ten pendente unha volta ó mundo...
Onte, falando cunha compañeira do ximnasio que coñecín hai pouco pero que se preocupa tanto por min que parece que leva anos formando parte da miña vida, decateime (coma se estivese reflexionando en alto para min mesma) que teño que voltar a facer algunhas daquelas cousas que me enchían de ledicia e que teño un pouco abandonadas por crer que nesta cidade non hai tempo pra iso.
Pd: Mañá soará o tema do título deste post en directo e estarei alí para vivilo.

"Quinientos gaiteros liderados por Xosé Manuel Budiño pondrán esta noche la banda sonora de un espectáculo pirotécnico que, a partir de las 21.00 horas de hoy, iluminará Bouzas con láser y fuegos de artificio. El acto, que se ha dado en llamar "A Festa do Mar", se prolongará durante una hora y media, organizado con motivo de la salida de la Vuelta al Mundo a Vela.
En medio de la bahía de Bouzas, que servirá de decorado del espectáculo multimedia, se instalará un escenario flotante, donde se producirá la actuación del músico Budiño y su banda. Proyectores de diapositivas de gran formato plasmarán imágenes alusivas a los motivos relacionados con la Vuelta al Mundo a Vela. Durante su celebración llegarán a sonar hasta quinientas gaitas al tiempo a ambos lados del escenario".
Esto es una pequeña muestra de lo que me voy a perder este fin de semana...
¡Disfrutadlo por mi!
Me pone de mal humor escuchar a alguien que no para de quejarse por todo desde primera hora de la mañana hasta que se acuesta. Supongo que esas personas no son conscientes de que su retahíla de comentarios negativos a lo largo del día llega a cansar a los que les rodeamos. No es que sean pesimistas es que en cuanto ven el vaso medio vacío tienen que protestar, porque no les gusta el vaso, por el color del agua, porque no tienen sed o porque sí tienen y no hay suficiente para saciarles. Por lo que sea. El caso es incomodarse.
Todo empezó (y "terminó") hace bastantes años, tonterías de críos adolescentes. La forma fue sorprendente y graciosa, de ésas que no se olvidan por su originalidad. Frescura de momentos en los que es fácil dejarse llevar porque aún no has sido tocado por la varita del desengaño, crees firmemente lo que ves, te asombras de lo que sientes y lo fundamental es que eres tú mismo/a cien por cien sin tapujos de ningún tipo. Un día nos cerramos las puertas y desaparecimos del mapa del otro. Recompusimos los trozos y seguimos con nuestras vidas. Sin buscarlo, de improviso, alguna que otra vez, nuestros caminos se han vuelto a cruzar. No sé si las cosas ocurren por casualidad, por suerte o si es El Destino (¿qué es eso?) el que se divierte manejando los hilos, lo cierto es que en ocasiones fantaseo pensando en que es este último el que me ha puesto en ese lugar, en ese momento preciso y entonces el día es estupendo, lo complicado se vuelve sencillísimo y dejo de perderme en intrincados laberintos porque de repente todos los callejones tienen una salida iluminada con luces de colores.
A veces la realidad es mucho más desconcertante que la ficción. Este fin de semana me he visto en un par de situaciones por las que, de haberlo sabido de antemano, hubiese jurado que nunca pasaría. Sí, de sobra sé que decir nunca es un poco absurdo. Continúo aprendiendo a capear temporales.
Hoy me marcho a casa, después de dos meses lo estaba necesitando a gritos, es algo que no puedo explicar, cuando transcurre demasiado tiempo sin pisar Galicia empiezo a sentir un raro malestar, me empiezo a encontrar fatal, estoy más tristona, no puedo evitarlo.
Suelo viajar de noche, en autobús, pongo música (la elección de los cds que voy a escuchar es bastante difícil, me lleva mi tiempo, casi más que hacer la maleta), más o menos puedo dormir, se me hace mucho más corto así. Parada en Puebla de Sanabria para tomar un colacao a las dos y media de la mañana y a seguir. Cuando llego está esperándome mi padre. Le he dicho muchas veces que puedo coger un taxi pero él insiste en venir a buscarme, es algo que valoro mucho. Le doy un beso y empiezo a contestar sus preguntas de cómo estoy, qué tal el trabajo, etc. Luego me cuenta las novedades de la ciudad. Al llegar al portal de casa siento su familiar olor y sé que allí es dónde quiero estar. Dejo la maleta y me pongo las zapatillas. En esos momentos no necesito nada más para ser feliz.
Ayer me encontraba bastante débil así que al salir de trabajar me fui directamente a casa. No estoy acostumbrada a llegar tan temprano así que la compañera de piso nº 1 se asombró al verme entrar y me preguntó que qué me pasaba. Le dije que creía que tenía fiebre o algo así. Más tarde llegaron las compañeras 2 y 4. Yo estaba en la habitación escuchando los partidos en la radio mientras leía un poco. Les extrañó no encontrarme en el salón (todas las noches nos sentamos un rato y, mientras cenamos, comentamos cómo nos ha ido el día) y vinieron a llamar a mi puerta.
Sentir que se preocupan por mi es una muestra más de que hace bastante que hemos dejado de ser unas conocidas que comparten piso, lo cual (llevo unas cuantas mudanzas a mis espaldas) no es fácil de encontrar en esta ciudad en la que casi todos estamos de paso. Entrar en esa casa te transmite tranquilidad y siempre hay alguien con quien te puedes reír o desahogar si has tenido un mal día. No quiero olvidar lo afortunada que me siento teniendo ese privilegio de amigas.
Hoxe estou soa nesta parte da oficina así que podo aproveitar para escoita-la emisora de radio que quero. Á hora de xantar puxen Radio Marca (non me preguntedes por qué, moitas veces elixo ésa) e atopei un programa sobre vela no que falaban do Capitán Nemo (con música de fondo de Carlos Núñez) e da ría de Vigo. Ó instante a miña cabeza encheuse de gaivotas.
Un dos locutores explicou tamén que Paul Cayard, patrón do “Piratas do Caribe”, estaba en Sanxenxo despois de navegar está mañá por augas galegas e comprobar o comportamento das velas e sistemas de abordo do seu barco. O capitán da embarcación pirata comentou, á hora de defini-lo perfil tipo dun regatista da Volvo Ocean Race, o seguinte: "Este barco require un gran esforzo físico. Para que vos fagades unha idea, é como un barco da Copa América, pero con 10 tripulantes en lugar de 17. Por iso á hora de escoller á tripulación é fundamental o seu estado físico e sicolóxico. Ademais de estar en perfecta forma, teñen que estar preparados para soportar momentos de presión, deben ser homes moi fortes e cunha gran capacidade de sacrificio". Entón pensei no meu pai...
Ellos no lo saben pero harían una pareja, desde mi punto de vista, perfecta. Se conocen pero no lo suficiente así que este fin de semana sutilmente se lo he sugerido a ella, que aproveche el tiempo que pasen juntos. La distancia sería un obstáculo, me contestó, pero en mi opinión (y humildemente creo que tengo bastante experiencia en eso) si ambas partes tienen confianza en su relación y en el otro todo puede llevarse perfectamente.
Siendo egoísta, si finalmente sucediese "algo", sé que yo perdería un poco de sus respectivas y contínuas atenciones, lo cual es muy comprensible, pero ganaría al saber que dos personas tan entrañables son un poco más felices. Ambos se lo merecen con creces. A ver qué pasa...
"La luna llena que iluminará el cielo esta noche, justo un día después de que se produzca el solsticio de verano, será la «más baja» de los últimos 18 años y parecerá, como consecuencia de una ilusión, más grande de lo habitual. Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/