Ayer uno de nuestros chicos (de 45 años) salió de la calle. Es la primera vez que veo que alguien de los “de siempre” nos deja porque ha encontrado un trabajo, una casa y una vida mejor. Cuando llegamos a la esquina donde cada noche hacía su cama con cartones no le vimos, preguntamos a su compañero R. (65 años pero imposible echarle más de 50) y nos dio la noticia. Se alegraba tantísimo por él… tras su sonrisa se podía entrever lo mucho que le iba a extrañar, era su gran apoyo. Estuvimos un buen rato hablando y me regaló uno de los ceniceros que cuidadosamente hace con latas (“uno cada veinte minutos”), reciclándolas, no los vende sólo coloca un cartelito junto a ellos que reza: “la voluntad”.
La agradable temperatura hizo que perdiese la noción del tiempo y nos dio la una de la mañana.
Como siempre me ocurre, de vuelta a casa en el metro tenía una mezcla de sensaciones agridulces y el estómago como una lavadora. No puedo evitar plantearme tantas y tantas cosas…
Autor: PeterPunk
Fecha: 27/04/2006 09:52.
Autor: misslucifer
Fecha: 27/04/2006 11:43.
Autor: Rock!
Fecha: 27/04/2006 15:50.
Autor: O Congro
Fecha: 28/04/2006 07:23.
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